viernes, 24 de mayo de 2013

10. La trampa


El Tifón Azul surcaba los aires de Robotrópolis. Hasta el momento, no habían tenido más problemas, y eso mosqueaba mucho a Tails

- Saben que estamos aquí – dijo – ¿Por qué no nos habrán atacado?

- Tal vez estén esperando a que aterricemos – dijo Amy

- Mirad, ahí abajo – dijo Chris – eso parece un poblado

Por las pantallas se veía lo que parecía un pequeño poblado

- Mirad bien, puede que esté habitado por robots – dijo Knuckles

- Desde aquí no se distingue bien – dijo Cream – veo algo de gente, pero no sé si son seres vivos o máquinas

- Podríamos aterrizar para ver si han visto a Sonic – dijo Amy – Estoy muy preocupada 
por él

- Yo también – dijo Chris – y tal vez sea una trampa, pero no tenemos otra salida. 
Robotrópolis es muy grande, y podría estar en cualquier parte

- De acuerdo. Bajaremos a ver. Si es una trampa, creo que sabremos defendernos – dijo Knuckles

- Bien. Haré descender el Tifón Azul hasta allí. Creo que estoy viendo un sitio donde aterrizar – dijo Tails

El Tifón Azul descendió hasta la zona. Parecía una aldea perdida en medio del bosque. Afortunadamente, cerca de allí había un claro lo bastante grande como para hacer aterrizar sin problemas la nave. Tails y los demás bajaron lentamente y se dirigieron a la aldea. Amy parecía muy nerviosa

- ¿Y si no está aquí? ¿Y si nos han tendido una trampa?

- Tenemos que correr el riesgo, Amy – dijo Chris – Yo me quedaré en la nave por si ocurre algo ¿De acuerdo? Así podré ayudaros

- Chris tiene razón – dijo Tails – yo también me quedaré aquí. Si algo ocurre utilizad 
estos comunicadores – dijo entregándoles unos relojes de pulsera a cada uno

Knuckles, Amy, Cream y Cheese descendieron de la nave con cierta inseguridad y se dirigieron al poblado. Amy era la que estaba más intranquila. Miraba a cada lado creyendo ver algún peligro.

La aldea parecía poco poblada. Apenas se veían tres o cuatro habitantes. Todos tenían aspecto de monos, aunque no se sabe por qué, sus caras carecían de expresión. Knuckles se acercó al más próximo a ellos y le preguntó:

- Perdone ¿ha visto a un erizo azul por aquí?
No hubo respuesta

- ¡He dicho que si ha visto a un erizo azul por aquí! – gritó Knuckles
De pronto, los ojos de ese mono se volvieron rojos y dijo con voz robótica:

- ¡Intrusos! ¡Intrusos! ¡Alarma!
Los demás nativos se pusieron junto a él con la misma expresión en la cara. En total eran cerca una veintena, y parecían dispuestos a todo

- ¡Lo que me imaginaba! – dijo Knuckles – ¡Son robots!

- Así es, equidna – dijo de pronto una voz – habéis caído de lleno en nuestra trampa

De pronto salieron Sleet y Dingo de una de las chozas, llevando una pistola de rayos cada uno

- ¡Vosotros! – gritó Knuckles poniéndose en guardia

- ¿Los conoces, Knuckles? – preguntó Amy sacando su martillo

- Sí, son cazarrecompensas del falso Robotnik – respondió Knuckles

- Exacto – digo Sleet – esperábamos que os dejaseis caer por aquí. Ahora entregaros sin resistencia

- Jamás – gritó Knuckles con firmeza – ¡Puñetazo terremoto!

Knuckles golpeó el suelo con tanta fuerza que provocó un gran temblor de tierra. Los robots se tambalearon, y los demás se cayeron al suelo. Dingo se golpeó en la cabeza contra un árbol, perdiendo el conocimiento.

- ¡Vamos, corred! – gritó Knuckles ayudando a levantarse a Amy y a Cream

- ¡Robots! ¡A por ellos! – ordenó Sleet – ¡Que no escapen!

Los robots echaron a correr detrás de ellos mientras Sleet atendía a su compañero

- ¡Cuidado, Knuckles! – gritó Amy, girando la cabeza

Dos robots saltaron hacia él con los brazos extendidos. Knuckles se libró de ellos dando un salto hacia atrás. Un tercero se lanzó hacia Cream, pero salió despedido hacia atrás cuando Cheese le golpeó en la cabeza. Pero otros tres robots se dirigieron hacia el grupo. Amy utilizó su martillo Piko-Piko para hacerlos retroceder a base de golpes. Pero otro grupo de cinco se dirigía hacia ellos

- Si por lo menos pudiésemos destruirlos... – dijo Knuckles

- ¡Sí, pero no hay manera de que se estén quietos! – dijo Amy

- Esto no me gusta. Mirad, vienen más – dijo Cream

En efecto, seis robots más aparecieron. Ahora eran once los enemigos.

- En ese caso, necesitamos métodos drásticos – dijo Knuckles - ¡Puñetazo terremoto!

Golpeó el suelo con todas sus fuerzas, provocando un nuevo temblor de tierra que esta vez hizo perder el equilibrio a los enemigos, aunque también hizo tambalearse a Cream y a Amy

- ¡Ten cuidado, bestia! – dijo Amy

- Lo siento, Amy – dijo Knuckles – tenemos que volver a la nave
Knuckles se dirigió a su reloj-comunicador

- ¿Tails? – dijo – ¿Me oyes? ¡Era una trampa! ¡Necesitamos ayuda!

- ¡Recibido, Knuckles! – dijo la voz de Tails – os enviaré a Chris enseguida

- Menos mal – dijo Cream – Mirad, creo que se están volviendo a levantar

- Chiuuu – dijo Cheese

Los once robots se levantaron con dificultad y acto seguido mostraron sus armas, unos cañones láser.

- Esto se pone feo – dijo Knuckles

De pronto, una lluvia de disparos procedente de los robots se lanzó hacia ellos. Afortunadamente Knuckles y Amy se tiraron al suelo y Cream y Cheese se elevaron en el aire. Los robots iban a enviar una nueva ráfaga de disparos cuando varios misiles impactaron contra ellos. Había aparecido Chris pilotando el Tornado X.

- Siento la tardanza, chicos – dijo Chris

- Ya era hora – dijo Knuckles – espero que esos disparos los hayan destruido

- Me parece que no, Knuckles – dijo Amy – Mira

Los once robots volvieron a levantarse. Los misiles apenas les habían dañado, y de nuevo les apuntaron con sus cañones. Knuckles y Amy se apartaron a tiempo, mientras cada uno se lanzó por su lado. Knuckles derribó a cuatro robots usando sus puños. Mientras, Amy tumbó a otros cuatro a base de martillazos. En cuanto a Cream y Cheese, noquearon a los tres restantes mediante placajes.

- ¡Así no podemos seguir! – dijo Amy – Si se levantan de nuevo cada vez que los derribamos, muy pronto estaremos agotados y no podremos con ellos

- Volved al Tifón Azul. Yo os cubriré – dijo Chris

Amy, Knuckles, Cream y Cheese se dirigieron corriendo al Tifón Azul. Al mismo tiempo, los robots se estaban levantando de nuevo, dispuestos a perseguirles. Volvieron a dispararles, pero por fortuna ninguno de sus disparos dio en el blanco

- ¡Tomad esto! – dijo Chris

El Tornado X envió una ráfaga de disparos hacia el grupo de robots. Casi todos ellos cayeron. Solo dos de ellos consiguieron apartarse, y dispararon hacia Knuckles y los demás. Esta vez uno de los disparos hirió a Knuckles en la pierna. Se desplomó aullando de dolor

- ¡Knuckles! – gritó Cream – ¿Estás bien?

- Sí, pero así no puedo correr

- Claro, pretenden impedir que huyamos para apresarnos – dijo Amy – Voy a intentar tumbarlos otra vez

- ¡Amy, no lo hagas! – dijo Knuckles – tenemos que seguir hacia la nave

- ¡Pero tú no puedes correr en ese estado! – dijo Amy

- Espera, yo le ayudaré – dijo Cream – agárrate a mi mano

Amy siguió corriendo mientras Cream llevó a Knuckles volando. El grupo de robots seguía persiguiéndoles. Chris volvió a lanzarles otra andanada, pero le sorprendió ver que las estaban esquivando casi con toda facilidad. Únicamente uno o dos disparos les acertaron, pero ninguno hizo que se cayesen.

- ¿Cómo es posible? – dijo Chris – Parece como si se hiciesen mas fuertes cada vez que caen

El grupo apenas estaba a cien metros del Tifón Azul, pero los robots se les estaban acercando rápidamente. Amy estaba cansada de tanto correr, y Cream casi no podía volar cogiendo a Knuckles

- ¡Así no podemos seguir! – dijo Knuckles – No podremos llegar al Tifón Azul antes de que nos alcancen

- No… no puedo seguir volando – dijo Cream con tono de cansancio – lo siento mucho, Knuckles

Cream aterrizó suavemente en el suelo, depositando con cuidado a Knuckles

- ¡Nos alcanzan y no puedo luchar! ¡Estamos perdidos! – dijo Knuckles agarrándose la pierna

Todo parecía perdido. El primero de los robots estaba a solo unos metros apuntando con su arma cuando una ráfaga azul lo tumbó al suelo

- ¡Sonic! – gritó Amy ilusionada

Un erizo azul sonriente y una eriza amarilla estaban delante del grupo

- Hola ¿Me echabais de menos? – dijo Sonic

- ¡Ahí va eso, Sonic! – dijo Chris lanzándole un anillo desde el Tornado X

Sonic agarró el anillo y desprendió un brillo dorado. Utilizó su Spin Dash para lanzarse contra el grupo de robots, tumbándolos a todos al suelo. Pero el grupo no tardó en volver a levantarse

- ¡Rápido, mi medallón! – gritó Sonic

Amy sacó el medallón y se lo lanzó a Sonic. Éste se lo colgó del cuello. Entonces lo tocó suavemente con los dedos y emitiendo un brilló hizo salir de él una guitarra morada. Sonic se puso a tocarla y de los pistones salieron unos rayos que al impactar con los robots, los destruyó. Bastaron unos segundos para que todos los robots saltaran en pedazos.

- Espero que esto baste para destruirlos – dijo Sonic

Entonces se volvió al grupo y dijo:
- ¿Estáis todos bien?

Todos dijeron que sí, excepto Amy, que no dijo nada y miraba a Sonic muy enfadada

- ¿Amy? – preguntó Sonic

- ¡Pero bueno! – gritó Amy furiosa – ¿se puede saber por qué te fuiste? ¡Y nosotros enfrentándonos a mil peligros mientras tú andabas por ahí! ¡Y ahora apareces así, como si nada! ¡¿Y quién es esa?! – gritó señalando a Merna

- P… pero Amy, yo… – dijo Sonic asustado

- ¡He estado muy preocupada por ti! – gritó Amy mientras le empezaban a salir lágrimas de los ojos – ¡Todo lo que has pasado! ¡Y nunca me lo contaste! ¡Y ahora estás aquí, salvándonos una vez más! ¡Creo que nunca he sido tan feliz!

Y Amy se puso a llorar abrazando a Sonic con tanta fuerza que parecía que lo iba a estrangular

- Por cierto – dijo Knuckles – ¿De donde sales?

- Es una historia muy larga – respondió Sonic – y será mejor que os la cuente a bordo del Tifón Azul. Vamos, te ayudaré a caminar

Mientras, no muy lejos de allí, Sleet los observaba, mientras su compañero ya había recobrado el conocimiento

- ¡Por fin aparece! – gritó Dingo furioso apretando los puños – ¡Déjame que acabe con él!

- ¡No! – dijo Sleet tratando de contener a su compañero

- ¡Déjame! – gritó Dingo con más fuerza intentando librarse de él

- ¡Te he dicho que te estés quieto! – dijo Sleet sacando de su bolsillo un mando a distancia y pulsando un botón

Al momento, Dingo se transformó en una piedra

- ¿Por qué has hecho eso? – preguntó Dingo enfurecido

- ¡Porque son más que nosotros, estúpido! – dijo Sleet sin dejar de observar a Sonic y a los demás –. El erizo azul está con ellos y por si fuera poco dispone de su arma, así que no podemos hacer nada, de momento. Nosotros solos no podemos. Necesitaremos refuerzos.

Continuara....
Proximo capitulo: Odisea del futuro

lunes, 31 de diciembre de 2012

Feliz año nuevo

FELIZ AÑO 2013!!!!!!
QUE TOD@S TENGAN UN MUY BONITO AÑO JUNTO A SUS FAMILIAS Y CLARO A SU IMAGINACIÓN NOS VEMOS MUY PRONTO 

miércoles, 5 de diciembre de 2012

¡¡¡¡INFANCIA DESTRUIDA!!!!

Holaaaa!!!!
El otro día buscando imágenes para el blog me encontré con algo que destrullo mi infancia (o lo poco que me quedaba)...
Me entere que Rui Torres, el que aparecía en ART ATTACK había muerto, yo no sabia, yo creia que lo habían cambiado porque si, no porque había muerto TTT____TTT.
Me puse a sollozar cuando me entere (mi mama se reía de mi y me decía ridícula ME MOLESTO UNA SEMANA)
ojala que este descansando en paz
que opinan ustedes 
bye-bye


9. El arma definitiva


Todo estaba desierto, salvo dos Roboguardias a las puertas de lo que parecía la entrada a una cueva subterránea. Medían casi tres metros de alto, y sus armaduras eran rojas y moradas, a excepción del visor, que era verde. Desde sus manos podían disparar rayos, pues estaban equipados con pistolas láser. Shadow, Omega y Rouge estaban escondidos tras una duna cercana, observándolos

- ¿Por qué hemos ido a parar aquí? – preguntó Rouge

- Porque me apetecía perder de vista cuanto antes a esos – dijo Shadow – Además, he percibido una Esmeralda Caos por esta zona. Tiene que estar ahí dentro, dada la vigilancia

- Entonces, vamos a por esos centinelas – dijo Rouge

Salieron rápidamente de su escondite. Shadow dio cuenta del primer centinela con un Lanza Caos. Rouge, con su Patada Tornado y Omega, con un sus mísiles, se encargaron del segundo

- Bien, estos no eran nada para mí poder – Dijo Shadow – Omega, abre esta puerta

- ENTENDIDO – dijo Omega

Una lluvia de mísiles abrió un gran agujero en la puerta blindada. Acto seguido, ésta se derrumbó

- Bien, caballeros, entremos – dijo Rouge – yo iré delante

El grupo se adentró en la cueva. Varias puertas con extraños símbolos se hallaban ante ellos. Todas eran puertas blindadas, con una pequeña consola delante. Rouge se acercó a la que estaba más a su izquierda. La examinó unos segundos y dijo:

- Esta puerta se parece a las que usaba Eggman en el pasado. Se abren tecleando un código, pero no sé lo que pasará si lo intento y le introduzco uno erróneo

- Seguramente aparecerán más centinelas – dijo Shadow – Si eso ocurre, me encargaré de ellos

- Bien – dijo Rouge, despreocupada

Rouge introdujo un código, pero no ocurrió nada. Volvió a intentarlo varias veces, pero ninguno de sus intentos tuvo éxito. La puerta seguía cerrada a cal y canto

- Esto es increíble – dijo, secándose el sudor de la frente – a lo mejor... ¡Pues claro! 

¿Cómo no se me había ocurrido antes? Omega, intenta abrir tú la puerta

- RECIBIDO – contestó

Omega se acercó a la consola. Del extremo de su mano salieron unos cables que se conectaron a una de las clavijas del aparato. Al cabo de unos segundos, la inscripción de la puerta se hizo legible. Ahora ponía: "Acceso a los niveles 3 y 4, Proyecto Arma Definitiva"

-¿Arma definitiva? – dijo Shadow muy sorprendido – ¿Significa esto que aquí hay otro espécimen como yo?

- No creo que sea eso – dijo Rouge – pero sí es un arma definitiva, debe estar muy bien protegida

La puerta por fin se abrió

- DEBO EXTERMINAR LAS ARMAS DE EGGMAN – dijo Omega

- Este no es el Eggman auténtico, Omega – dijo Rouge – pero si es un arma que no podemos utilizar en nuestro favor, la destruiremos

Ante ellos apareció una sala llena de extraños aparatos electrónicos y donde trabajaban varios robots. Infinidad de cables se entremezclaban e iban a parar a una consola de considerable tamaño. Encima de ella estaba colocada la Esmeralda Caos roja. Cerca de allí había una jaula, y dentro de ella estaban prisioneros un erizo gris plateado y una gata púrpura. Ambos parecían desmayados y estaban conectados a unos aparatos electrónicos. A Rouge le llamó mucho la atención.

- Es extraño ¿Esa consola es el arma definitiva? ¿Y quiénes serán esos?

- No es el arma definitiva – dijo Shadow –, debe estar escondida dentro de esa 
consola, y la están alimentando con la energía de la Esmeralda Caos

- ¿Insinúas que quieren utilizar esa energía para crear algo devastador?

- Sí, eso he dicho. Fíjate en los robots

Rouge enfocó su mirada en los robots que estaban más cerca de ellos. Eran todos distintos, y parecían inexpresivos

- ¿Por qué son todos distintos? – preguntó


- Porque no son robots en realidad – dijo Shadow – son gente robotizada

- ORGANISMOS VIVOS DETECTADOS – dijo Omega

- En cuanto a los prisioneros, seguramente los vayan a robotizar – dijo Shadow

- Es terrible – dijo Rouge – robotizarlos por negarse a obedecer a un tirano como 
ese falso Robotnik...

Rouge fijó su atención en un robot que le resultaba familiar. Parecía Sonic, pero el auténtico Sonic seguramente estaba en otro lugar. Éste robot tenía púas azules, aunque de un tono más claro que el de Sonic. Uno de sus ojos era robótico, pero el otro era auténtico. Se le distinguían lo que en otro tiempo habían sido unos bigotes.

- Mira, ese debe ser Chuck, el tío de Sonic – dijo Rouge

- Poco me importa eso. Deberíamos destruir esa arma, y de paso liberar a los prisioneros

- ¿Crees que es buena idea, Shadow? – dudó Rouge – si nos descubrimos tal vez nos ataquen, y no me gustaría hacer daño a gente inocente


- No nos atacarán – dijo Shadow –. Ninguno de ellos lleva armas. En todo caso vendrían los Roboguardias

Los ojos de Omega brillaron, poniéndose púrpuras. Al cabo de unos segundos, dijo:

- NINGÚN ROBOT DE ESTE NIVEL LLEVA ARMAS. SOLO SON ROBOTS DE MANTENIMIENTO

- Es todo cuanto necesitaba saber – dijo Shadow – Rouge, libera a esos de la jaula

Shadow dio un salto y gritó: "¡Lanza Caos!". Cuatro flechas luminosas volaron por el nivel e impactaron en la consola. No recibió ningún rasguño.

Los robots empezaron a dirigirse hacia las salidas gritando:

- ¡Intrusos, intrusos! ¡Alerta roja!

- ¡Me lo imaginaba! – dijo Rouge – ¡Omega, vamos!

Rouge logró romper los barrotes de la jaula de una patada. Entre Omega y ella desconectaron los cables que unían a los prisioneros a las máquinas. Después los sacaron suavemente mientras Shadow se lanzaba en Spin Dash contra la consola, sin causar daño alguno. De pronto, de las puertas del nivel aparecieron cuatro <

Roboguardias, que se dirigieron hacia el grupo

- ¡Lanza Caos! – gritó Shadow

Las flechas impactaron en el primero, destruyendo su armadura, pero el segundo y el tercero ya estaban más cerca. Rouge voló hacia los Roboguardias y gritó:

- ¡Patada tornado!

Convirtiéndose en un mini-tornado, atravesó al segundo, que cayó al suelo, completamente destrozado. El tercero y el cuarto empezaron a dispararles rayos.

- ¡LANZALLAMAS! – gritó Omega

Un chorro de fuego salió de los brazos de Omega, y apuntó a las cabezas de los 
Roboguardias, que saltaron en pedazos.

- Ilusos – dijo Shadow – no eran nada

- ¡No cantes victoria todavía! – gritó Rouge – ¡Vienen más!

En efecto, de la puerta al nivel cuatro empezaron a aparecer una docena de 
Roboguardias. Shadow se dirigió hacia ellos y gritó:

- ¡Rouge, coge esa esmeralda! ¡Omega, trae aquí a los prisioneros! ¡Explosión Caos!

El color de pelo de Shadow cambió a rojo y liberó una gran cantidad de energía apuntando hacia los Roboguardias. Todos saltaron en pedazos.

Rouge voló hacia la consola. A la esmeralda la protegía un grueso cristal.

- ¡Lo romperé enseguida! – dijo Rouge
De una patada, el cristal se rompió con facilidad y Rouge pudo recuperar la Esmeralda Caos. Al mismo tiempo, una veintena de Roboguardias estaban 
entrando en el nivel. Omega depositó a los prisioneros junto a Shadow y se dirigió a los Roboguardias

- ¡CAÑÓN DE RAYOS! – gritó

Cinco de los Roboguardias cayeron al suelo destrozados

- ¡Falla Caos! – gritó Shadow

Una falla dimensional se abrió en el centro del nivel. Tres Roboguardias que no se habían apartado a tiempo desaparecieron tras ella.

- ¡Así no vamos a hacer nada! – dijo Rouge – necesitamos atacar en equipo. Tal vez así los destruyamos de una vez

- De acuerdo – aseveró Shadow - ¡Ven y Ayúdanos!

Rouge voló a toda velocidad. Entre Shadow y ella agarraron a Omega

- ¡Tormenta de metal! – gritaron al unísono Shadow, Rouge y Omega

Lanzaron a Omega con todas sus fuerzas. Éste atacó al grupo de Roboguardias con un movimiento de sus cañones. Se produjo entonces una explosión cegadora. Al 
cese del resplandor, no quedó nada de los Roboguardias. Se habían volatilizado. 

Rouge miró a su izquierda y su derecha. Estaba cansada, y no podía creer la potencia que había tenido su ataque conjunto, aunque tal resplandor no hizo que los prisioneros se despertaran.

- ¿He… hemos vencido? – preguntó

- Se diría que sí – dijo Shadow, mostrando también muestras de cansancio

De pronto, se empezó a escuchar una estampida. Un centenar de Roboguardias estaban entrando en el nivel por todas las entradas. El grupo no tenía escapatoria

- ¡Estamos rodeados! – dijo Rouge – ¡Y lo peor es que estamos agotados y no 
podemos hacerles frente!

Rouge empezó a temblar. Eran demasiados, y seguramente la robotizarían. Recordó la historia de Sonic, y unas lágrimas aparecieron en sus ojos

- ¡Todavía no estamos perdidos! – dijo Shadow – Tenemos esto

Abrió la mano y le mostró la Esmeralda Caos blanca

- ¡Control de Caos!

Shadow teleportó al grupo lejos de allí antes de que los Roboguardias pudieran cogerles. Estaban a salvo

Lejos de allí, una figura entraba por una puerta de seguridad. Al pasar junto a una luz se reveló su aspecto: era un lobo vestido con una armadura roja con partes naranjas y una larga capa morada. Su aspecto fiero inspiraba temor. Había otra figura en 
aquella habitación. El recién llegado dijo:

- ¿Es que no te cansas nunca?

El otro era un dingo naranja muy musculoso. Llevaba unos pequeños anteojos morados , y una de sus piernas estaba robotizada. Tenía una expresión de profunda rabia, y peleaba contra varios Roboguardias, ejercitándose. Al oír la pregunta del 
otro, contestó enfurecido:

- No, Sleet, no descansaré hasta que ese erizo azul pague por lo que hizo

- Vaya, vaya, Dingo – contestó Sleet –. No has vuelto a ser el mismo desde aquel día

- ¡No! – rugió mientras lanzaba un golpe contundente contra otro Roboguardia –. Mi existencia como cazarrecompensas ya no tiene sentido. Si ese maldito erizo no hubiese huido...

- Bueno, bueno – dijo Sleet con impasibilidad – Su Excelencia nos ha encomendado una nueva misión: tenemos que capturar a los ocupantes de una nave. Prepárate, que partimos enseguida

- ¡No quiero! – le espetó Dingo más furioso, al tiempo que derrumbaba a dos Roboguardias de una patada – Vete tú solo. Sabes perfectamente que no me necesitas. Hace tiempo que puedes con ello tú solo

- ¿Estás seguro? – dijo Sleet con cierto tono de malicia – qué pena, porque se 
trataba de los amigos de Sonic

Al oír este nombre, Dingo reaccionó abriendo los ojos sorprendidos

- Uno de ellos es aquel molesto equidna rojo. E incluso tenemos confirmación de que el erizo azul está en Robotrópolis. Si de verdad no te interesa, está bien, iré yo solo – dijo Sleet dándose la vuelta

- ¡Espera! Está bien, iré. Pero quiero ser yo el que le eche la zarpa encima a ese erizo. Pagará por lo de Sonia

- Excelente respuesta, compañero – dijo Sleet sacando de su bolsillo lo que parecía un mando a distancia –. Vamos, tenemos un problema que solucionar

miércoles, 24 de octubre de 2012

8. La historia de las sirenas legendarias



El equipo Chaotix caminaba por un sendero lentamente

- Según me dijo el testigo, alguien con la descripción que nos hizo Knuckles de la Reina Aleena pasó por este sendero hace escasos minutos – dijo Charmy

- Entonces es muy probable que siga aquí – dijo Vector –. Si nos damos prisa puede que la encontremos

- ¡Mirad ahí! – advirtió Espío

Los tres enfocaron su vista hacia dos seres que estaban hablando a la entrada de un bosque. El primero de ellos, que era una figura encapuchada, alta, de la que apenas se veían los ojos. Iba envuelta en una capa roja y parecía asustada. La otra figura era algo más baja, e iba también encapuchada, aunque su cara se veía perfectamente. Era un reptil envuelto en una capa morada. Miraba fijamente a la otra figura

- ¿Intervenimos, Vector? – preguntó Charmy

- Todavía no – contestó Vector –. Primero deberíamos saber qué dicen
Seguidamente Vector volvió su mirada a Espío y dijo:

- Ya sabes qué hacer

Espío se volvió invisible y se dirigió sigilosamente hacia las dos figuras. Cuando estuvo lo suficientemente cerca, pudo captar la conversación

- Ya está hecho, majestad – dijo la figura más baja – El joven príncipe ha aceptado su misión. Junto a él he enviado a su mejor amigo de la Tierra, pese a que no me fue fácil el acceso a su mundo

- Es lo que esperaba oír, Oráculo – dijo la otra figura con una voz femenina –. Durante todo este tiempo intenté derrotar al falso Robotnik sin molestar a mi hijo, que ya sufrió bastante, pero ya no puedo hacer nada más sin él

- Al joven erizo le espera una batalla en la que se conocerá mejor a sí mismo – dijo la figura baja, ahora Oráculo

- Ahora tengo que volver a lo que un día volverá a ser Ericius. Necesito que me abras otro portal para entrar allí – dijo la figura alta

- Bien, Majestad – dijo el Oráculo describiendo un círculo con su mano. Un portal apareció ante ellos. – Yo intentaré guiar a los que quedan de la resistencia hasta la llegada del príncipe Sonic. Seguid este portal hacia Robotrópolis. Me reuniré con vos lo antes posible

Seguidamente, el Oráculo desapareció en un estallido de luz y la figura alta entró por el portal. Espío volvió a hacerse visible y gritó:

- ¡Era la Reina! ¡Tenemos que seguirla!

- ¡Sí, vamos! – ordenó Vector – ¡Entremos antes de que el portal se cierre!

Los detectives entraron por el portal persiguiendo a su objetivo. Su búsqueda estaba a punto de concluir

Sonic y Merna estaban esquivando los bombardeos procedentes de un robot con aspecto de muñeco de nieve que flotaba en el aire

- ¿A éste también lo conocías? – preguntó Merna

- Sí, me enfrenté a él hace mucho tiempo – respondió Sonic saltando y esquivando una gran bola de nieve – pero una éste también es más fuerte

El robot lanzó varias bolas de nieve a Sonic, al que cada vez costaba más esquivar. De pronto una bola derribó a Sonic, haciéndolo caer al suelo

- ¡Sonic! – gritó Merna corriendo hacia él

Pero el robot también reaccionó y envió otra gigantesca bola a Merna. Ella gritó mientras se cubría la cara con los brazos y cerraba los ojos. Creyó que el robot le había dado, pero no había sentido nada. Cuando apartó los brazos y abrió los ojos observó un charco de agua a sus pies. Por unos segundos quedó desconcertada.

- ¿Cómo lo has hecho? – preguntó Sonic mientras se incorporaba

Merna puso cara de sorpresa antes de decir:

- Espera, tal vez sea…

- FLASHBACK -

En una escuela de Mertopia, hace mucho tiempo

La reina de Mertopia estaba dirigiéndose hacia unas pequeñas sirenas

- Queridas pequeñas, en un tiempo pasado existía la historia de las sirenas legendarias

- ¿Las sirenas legendarias? – preguntó una de las pequeñas – ¿Quiénes eran, Majestad?

- Agradezco vuestra curiosidad – dijo complacidamente la Reina –. Las sirenas legendarias poseían poderes. Se decía que podían dominar a voluntad la temperatura de las cosas, provocando frío o calor. Incluso se decía que podían mover las cosas sin tocarlas. Fueron de las primeras defensoras de Mertopia, protegiéndonos de los peligros que nos acechaban

- Pero Majestad – dijo una pequeña Merna - ¿Cualquiera de nosotras podría dominar esos poderes?

- Ah, pequeña – contestó la Reina – Muchas de nosotras de pequeñas intentamos usar esos poderes, pero ninguna lo consiguió. Tal vez no se dieron las circunstancias para que aparecieran en nosotras esos poderes, no lo sé

- FIN DEL FLASHBACK -

"Entonces la historia es cierta", pensó Merna

- ¡Eh, cuidado! – gritó Sonic

Acto seguido, atacó al robot con un Spin Dash haciéndole perder el equilibrio. Pero el robot contraatacó con otra avalancha de bolas de nieve, que volvieron a tumbar a Sonic al suelo, medio enterrándolo en la nieve.

- ¡Espera, Sonic, te sacaré! – dijo Merna

Merna extendió sus manos sobre la nieve que estaba encima de Sonic y pensó en el agua, en la nieve derretida… poco a poco, la nieve que cubría a Sonic empezó a derretirse, aunque lentamente.

- ¡Creo que ya sé como podemos terminar con él! – dijo Merna, una vez estaba Sonic liberado

A pesar de las reticencias de Sonic, aceptó la idea de Merna, así que se puso a dar vueltas en círculos alrededor de Merna, que estaba concentrada, extendiendo sus manos hacia adelante

- ¡Remolino ardiente! – gritaron los dos al unísono

Al mismo tiempo, un pequeño tornado rojo se formó alrededor de Merna. Entonces Sonic, sin parar de girar, lo dirigió hacia el robot. La onda calorífica deterioró sus circuitos y lo hizo estallar

- ¡Lo conseguimos! – dijo Merna saltando de alegría

- Sí, pero tanto con tanto cambio de temperatura voy a pillar un resfriado – dijo Sonic estremeciéndose –. Vámonos de aquí antes de que agarre una pulmonía. Y por cierto
 ¿Cómo lo has hecho?

Ambos se alejaron caminando de allí. Merna acababa de descubrir que era cierta la historia de las sirenas legendarias

Los detectives, tras cruzar el portal, aparecieron en un extraño bosque, en el que la mayoría de los árboles parecían podridos

- Este lugar no me suena de nada y me da escalofríos – dijo Charmy

- Debemos estar dentro de Robotrópolis – comentó Espío – eso fue lo que dijo la Reina antes de cruzar el portal

Espío no se equivocaba. Estaban en Robotrópolis. Mirando el cielo, podían ver como el sol no lucía allí. Todo estaba cubierto por unos nubarrones cuya oscuridad se hacía más intensa conforme se dirigían a la salida de aquel bosque

- No puede haber ido muy lejos – dijo Vector –, salvo que se haya hecho invisible

De pronto, escucharon un grito. Los tres corrieron al lugar de donde procedía y se encontraron a la Reina Aleena en el suelo, siendo atacada por un robot. Era dorado, con la cabeza en forma de lata y su falta de piernas se compensaba con un gran propulsor. 

Entre sus manos llevaba un hacha enorme

- ¡Tenemos que ayudarla! – dijo Vector – ¡Vamos!

Espío fue el primero en atacar lanzando varias estrellas ninja al robot. Éstas, al clavarse explotaron, pero la armadura del robot no sufrió grandes daños

- ¡Dejadme a mí! – dijo Charmy poniéndose unos guantes de boxeo

Charmy voló hacia la cabeza del robot y tras propinarle dos golpes en ambos lados de la cabeza, con el tercero logró que la cabeza saliera despedida. Vector la cogió con sus manos, diciendo:

- Buen golpe, Charmy ¡Aaaaaaaaaaaaaaaagggg!

Vector sintió un calambrazo, soltó la cabeza del robot y se desplomó al suelo

- ¡Vector! – gritaron al unísono Charmy y Espío

- E...estoy bien – dijo Vector con un hilo de voz – pero ese calambrazo me ha paralizado. Tened cuidado

Mientras Espío y Charmy atendían a Vector, el robot estaba recogiendo su cabeza y volviéndosela a colocar. Acto seguido se lanzó a atacar a los detectives, que esquivaron el hachazo haciendo que este diera en el suelo.

Espío intentó que soltara el hacha lanzándole más estrellas explosivas, pero el robot se movía demasiado rápido y las esquivaba con aparente facilidad

- ¿Qué vamos a hacer, Espío? – preguntó Charmy

- Tengo un plan, procura distraerlo – respondió Espío, mientras se hacía invisible

- ¡Eh, cerebro de lata! – dijo Charmy al robot mientras le hacía burlas – ¿A que no me pillas?

El robot se preparó para volver a atacar cuando Charmy se apartó volando, haciendo que el robot diera un hachazo en un árbol. Éste intentó sacar su hacha del tronco, pero una detonación le hizo soltarla. Espío por fin había conseguido acertarle con sus estrellas explosivas.

El robot se volvió para intentar atacarle desarmado, pero una gran llamarada lo incineró, haciendo que explotara. Espió y Charmy giraron la cabeza gritando a la vez:

- ¡Vector!

- Una simple descarguita no puede conmigo – dijo éste riéndose –. Bien, ese robot ya no nos dará más problemas

- Eh ¿y la Reina? – preguntó Espío

Cuando los detectives miraron el lugar donde estaba, allí no había nadie

- Vaya ¿así nos agradece que la hayamos salvado? – inquirió Charmy

- Charmy, no olvides que ella no nos ha visto nunca y no sabe cual es nuestra misión – dijo Vector –. Propongo que sigamos buscándola

- Estoy de acuerdo – dijo Espío – Ahora tenemos una búsqueda más complicada

- ¡Estupendo! – dijo Charmy revoloteando alegremente – ¡La agencia Chaotix sigue en acción!

Los detectives se alejaron de los restos del robot, guiándose por la oscuridad de las nubes.

Mientras, en algún lugar de Robotrópolis, una figura cruzaba una puerta acorazada, diciendo:

- Otro robot ha sido destruido, Excelencia

- ¿Otro? – contestó una voz muy grave procedente de un sillón que estaba orientado hacia unas pantallas –. Parece que tenemos más intrusos de los que había imaginado.

La Reina Aleena y ese Oráculo deben haber conseguido traer refuerzos de fuera, a pesar de mi barrera ¿Están ya listos los informes de los tres robots Soplo de Fuego?

- Sí, Excelencia. Aquí los traigo. Comprobará que son interesantes

La figura cogió los papeles y los leyó detenidamente. Durante unos minutos permaneció en absoluto silencio, hasta que soltó una espeluznante carcajada

- Es perfecto. Ahora ya no hace falta que vaya a buscarlo. La mosca vendrá a la telaraña ella sola

- ¿Y qué hacemos con los otros, Excelencia?

- Ocupaos de ellos tú y tu ayudante ¡Y no me falléis esta vez! ¡No quiero volver a perder mis mejores naves por vuestra incompetencia! ¡Del erizo azul me encargo yo!

- A sus órdenes, Excelencia – dijo el otro sujeto abandonando la estancia, mientras la risa espeluznante se escuchaba amplificada por las paredes metálicas

Continuara...

miércoles, 3 de octubre de 2012

7. El Oráculo de Delphius



Chris había vuelto. Seguía teniendo el mismo aspecto que la última vez que lo vieron, aunque su ropa le quedaba grande. De nuevo el cambio de dimensión había vuelto a jugar con su edad.

- ¡Tails! ¡Knuckles! ¡Soy yo! ¡Chris!

- ¡Chris! – gritó Tails

- ¡Esperábamos volver a verte! – dijo Cream

- ¡Chiuuu! ¡Chiuuu! – gritó Cheese

Chris observó minuciosamente el lugar donde se encontraba. Caminaba con dificultad porque la ropa grande le dificultaba el movimiento. Chris parecía sorprendido

- ¿Por qué estamos en el Tifón Azul? – preguntó Chris

- ¡Sonic se ha marchado! – le respondió Amy – y hemos ido a buscarle

- ¿Qué se ha marchado? ¿Por qué?

Y le explicaron resumidamente toda la historia. Chris parecía a cada momento más sorprendido por esa historia de Sonic que éste jamás le había contado. Entonces Tails dijo:

- ¿Y tú como has conseguido regresar?

- FLASHBACK -

Residencia de los Thorndyke, 6 de la mañana
Una habitación en silencio. Había alguien durmiendo en una cama. Estaba empezando a amanecer. De pronto, una intensa luz alteró la calma de la habitación. Un joven de 18 años con el pelo castaño y los ojos azules se despertó de repente y se incorporó de la cama

- ¡Joven Thorndyke! – dijo una voz

Chris enfocó bien la vista. Enfrente de él estaba un reptil vestido con una extraña túnica morada. Le estaba mirando fijamente

- ¿Quién eres tú? – le preguntó

- Soy el Oráculo de Delphius – dijo el reptil con seriedad – pero no he venido para hablarte de mí. He venido porque el joven erizo Sonic necesita tu ayuda

- ¿Sonic? ¿Necesita mi ayuda? – dijo Chris desconcertado

- Una gran guerra se avecina en Mobius – dijo el Oráculo –. Una guerra que amenaza no solo la paz de ese planeta, sino también la del tuyo. Llegará el momento en el que tendrás la suerte de Sonic en tus manos, si decides ir

Chris permaneció unos instantes en silencio, reflexionando sobre lo que le había dicho el Oráculo. Era un desconocido que le miraba fijamente con una mirada inquisidora, pero ¿decía la verdad? No parecía inspirar desconfianza, y además, si era cierto lo que decía, podría volver a ver a Sonic. No se lo pensó dos veces

- De acuerdo, iré – dijo Chris firmemente – pero ¿Cómo voy a ir hasta allí? Eggman me dijo que solo se podía acceder a Mobius a través de una alineación planetaria, y dudo mucho que se haya producido todavía

- Por eso no te preocupes, joven Thorndyke – dijo el Oráculo describiendo un círculo con la mano – voy a abrirte un portal de comunicación entre ambos mundos

A continuación apareció en la habitación un portal con un brillo verde intenso

- A través de este portal llegarás a Mobius. Prepara tus cosas para el viaje, pues en cuanto lo atravieses no serás el mismo

Chris preparó rápidamente una mochila para su aventura. También escribió una nota para su familia. Estaba emocionado por la nueva aventura.

- FIN DEL FLASHBACK -

- Y eso fue lo que pasó – dijo Chris

- Es increíble – dijo Knuckles

- Por cierto, ¿recuperaste tu edad cuando regresaste? – preguntó Amy

- Sí, Amy, la recuperé. Eggman será un científico malvado, pero tiene una inteligencia sorprendente. Cuando regresé a mi mundo volvía a tener dieciocho años. Pero eso no fue lo más sorprendente de mi regreso

- ¿Ah, no? – preguntó Tails – ¿Y qué fue?

- Que el tiempo entre ambas dimensiones se ha igualado. No sé qué es lo que hicimos, pero desde que me fui hasta que regresé transcurrió exactamente el mismo tiempo aquí que allí

- ¡Increíble! – dijo Cream – Pero desde que regresaste a tu mundo hasta ahora aquí apenas ha pasado un mes ¿Ha pasado lo mismo en tu mundo?

- Sí, exactamente un mes – respondió Chris

- Lo extraño es que hayas vuelto a aparecer con seis años menos – dijo Amy – mira tu ropa

- Sí, es extraño – dijo Chris – supongo que entre ambos mundos, aunque se haya igualado el tiempo, todavía quedaba una pequeña distorsión temporal. Pero no te preocupes por mi ropa. Esta vez venía preparado – dijo sacando de una mochila que llevaba en su espalda una ropa de cuando tenía doce años ¿Dónde me puedo cambiar?

- Allí, en esa habitación – dijo Tails señalando una estancia que había nada más salir de la sala de control

Chris se dirigió a la habitación y cerró la puerta
- Por cierto ¿Qué tal sigue tu abuelo Chuck? – preguntó Tails

- Está muy bien – dijo la voz de Chris a través de la puerta –. Lleva tiempo estudiando el mecanismo de la nave en la que Eggman me envió de vuelta a casa, y sigue tan optimista como siempre

- Me alegro mucho – dijo Tails –. Lo único que siento es que Sonic no está aquí para poder verte

- En ese caso lo buscaremos – dijo Chris abriendo la puerta, ya cambiado – ¿Por dónde empezamos?

Sonic y Merna llegaron a zona helada, al norte de Robotrópolis. No se veían más que montañas nevadas

- No me puedo creer que tu cola de sirena se transformara en unas piernas – dijo Sonic
- Sí – respondió Merna sonriendo – todos los habitantes de Mertopia podemos hacerlo en cuanto nos secamos. Pero no me dio tiempo a secarme la última vez que nos vimos. Por eso no lo sabías.

Ambos prosiguieron su camino por el valle. Merna estaba tiritando

- Hace mucho frío, Sonic ¿Qué estamos haciendo aquí?

- Estamos buscando al Oráculo de Delphius. Sé que tiene su guarida por aquí

- ¿Aquí, solo? – dijo Merna sorprendida – Debe ser un solitario. Yo no viviría sola en este lugar inhóspito

- Mira, allí – dijo Sonic señalando lo que parecía la abertura de una cueva – Vamos a mirar, a ver si es esa.

Pero no lo era, ni tampoco otras tres que visitaron después. Sonic ya estaba desesperado

- ¿Cómo es posible que no lo encuentre? ¡Tiene que estar por aquí!

- ¿Y aquella otra cueva? – dijo Merna

Señaló la montaña más lejana del valle. Apenas podía verse, y parecía inaccesible
- ¡Esa tiene que ser! ¡Si no lo es, me rindo! ¡Vamos, Merna!

Sonic agarró a Merna y cruzó el camino helado todo lo rápido que pudo. A punto estuvo de pillarles una avalancha

- ¡Ha faltado poco! – dijo Sonic – vamos, ya estamos dentro

Entraron lentamente, y no tardaron en ver el interior de la cueva. Parecía una casa como las demás, con una pequeña cocina de leña y varias estanterías llenas de libros. En un rincón había una pequeña cama. En el centro de la estancia, estaba sentado en una silla el Oráculo de Delphius. Era un reptil que llevaba puesta una túnica púrpura con capucha. Cuando Sonic y Merna se le acercaron, abrió sus ojos azules y dijo:

- Bienvenido, príncipe Sonic. Sabía que vendrías

- Esperaba este recibimiento, Oráculo – dijo Sonic – dime ¿fuiste tú quien me envió el medallón?

- No, joven erizo, no fui yo, sino la Reina Aleena de Ericius – Contestó el Oráculo

- ¿Te refieres a mi madre? – dijo Sonic

- Así es, joven erizo – dijo mirando a la hoguera – la reina todavía se encuentra bien. Te envió tu medallón porque sabía que la guerra todavía no ha terminado, y necesitaba que retomaras tu labor

- Pero ¿por qué ha tardado tanto tiempo en ponerse en contacto conmigo?

- Determinadas circunstancias le impidieron comunicarse contigo hasta ahora, Sonic – respondió el Oráculo –. En cualquier caso, no ha cesado de luchar porque un día el falso Robotnik sea derrocado y Robotrópolis vuelva a ser Ericius

- ¿Qué puedo hacer, Oráculo? – dijo Sonic preocupado –. Si por lo menos tuviera conmigo a mis hermanos…

- Eso tiene remedio, joven erizo – dijo el Oráculo

- Pero, pero… – dijo Sonic entre lágrimas – ¡Si fueron capturados! ¡Seguro que los robotizaron después!

- ¿Y crees que la vida se acaba cuando robotizan a alguien? – preguntó el Oráculo mirándolo fijamente

- ¿A qué te refieres? – dijo sorprendido Sonic

- Cuando un ser es robotizado, por fuera es un autómata que carece de sentimientos y obedece órdenes del falso Robotnik, pero debajo de esa carcasa permanece dormido un corazón puro, esperando a ser liberado

- ¿Y como puedo desrobotizarlos?

- En el pasado ni tus hermanos ni tú teníais los conocimientos necesarios para ello, pero los tiempos han cambiado, joven erizo, y ahora dispones de conocimientos y de ayuda – dijo el Oráculo

- ¿Ayuda? ¿Te refieres a Tails y a los demás?

El Oráculo asintió

- ¿Cuáles son los planes del falso Robotnik?

- Cuando te marchaste, centró sus planes en tratar de capturarte, ya que con ello pondría fin a la profecía que formulé cuando tú y tus hermanos nacisteis, y ya no tendría nada que temer. Pero nunca pudo hacerlo. Fuera de sus dominios su poder es mucho más limitado. Por ello planea expandirse más allá del reino. Si quieres luchar e impedir que siga tiranizando Mobius, esta es tu oportunidad. Si no luchas, el poder del falso Robotnik acabará extendiéndose por todo el planeta

- Lucharé – dijo Sonic con firmeza – pero necesito saber dónde puedo encontrar a mis hermanos, estén como estén
El Oráculo guardó silencio por unos instantes. Seguidamente, utilizó sus poderes para hacer aparecer de la nada un mapa

- Están en el noroeste del reino, cerca de la Gran Encrucijada – dijo mientras le entregaba el mapa a Sonic –. Allí hay una gran fortaleza donde trabajan esclavos. Tus hermanos están entre ellos, pero hay muchos Roboguardias vigilando

- Los destruiré – dijo Sonic

- Bien, ya que has decidido luchar, tengo dos últimas cosas que decirte. En primer lugar, lleva contigo esto – se sacó de un bolsillo un pequeño paquete y se lo puso en la mano a Sonic – y en segundo lugar, llegará el momento en que tendrás que elegir entre tus hermanos y tú

- ¿Qué significa eso? – preguntó Sonic

- Pronto lo descubrirás, Sonic – dijo el Oráculo –. Te espera un viaje lleno de sorpresas y desafíos, y tal vez vuelvas a ver a gente que creías perdida

- Ya lo estoy haciendo – dijo Sonic con una sonrisa y señalando con la cabeza a Merna

- Confía en tus amigos, no intentes hacerlo todo tú solo. Esto es todo cuanto te puedo decir. Mucha suerte, príncipe Sonic

- Gracias, Oráculo – dijo Sonic – ahora estoy preparado para enfrentarme a los peligros que me aguardan. Muchas gracias. Vámonos, Merna
Ambos salieron de la cueva. Iban a ponerse en camino cuando algo inesperado les sorprendió.

Mientras tanto, el equipo Chaotix estaba al otro lado del océano, investigando

- Ya sabemos que la desconocida estuvo por los alrededores del bosque – dijo Vector

- Sí, y que era una dama muy silenciosa – dijo Espío – esto es interesante. Por lo visto, nadie la había visto antes ¿creéis que habrá ido a Robotrópolis?

- Seguramente, porque seguro que sabe que Sonic ha ido hasta allí – dijo Vector – pero sería mejor investigar por si todavía siguiera por aquí

- ¡Vector! ¡Espío! – dijo Charmy revoloteando entre ellos rápidamente – ¡Un testigo me ha dicho que la ha visto hace escasos minutos!
- Démonos prisa – dijo Vector – Con un poco de suerte todavía podremos localizarla

Continuara...