El sol despuntó al alba. Amy se despertó al recibir los primeros rayos de
sol en la cara. Nada más abrir los ojos contempló el retrato de ella y Sonic
juntos, y mirarlo era lo que más le gustaba al empezar el día. Miró el
calendario y la fecha en él señalada: el 23 de junio. Había llegado el gran
día. Después abrió la ventana y sintió una fresca brisa en la cara. Cerró los
ojos mientras escuchaba los pájaros. Entonces abrió los ojos y vio el paisaje.
Durante una fracción de segundo creyó ver una figura extraña, pero cuando se
frotó los ojos ya no estaba. Seguramente se lo había imaginado. Entonces dijo
con voz firme:
¡Bueno, en marcha! Tengo por delante mucho trabajo. Sonic no olvidará esta
fiesta de cumpleaños
Unas horas más tarde, Sonic estaba sentado en el suelo, apoyado en un
gigantesco árbol. Era casi mediodía, y miraba al horizonte, intranquilo. Desde
hacía tiempo estaba muy preocupado. En tan poco tiempo habían pasado muchas
cosas: habían perdido a Cosmo, Shadow había desaparecido, Chris había regresado
a su mundo... Tantas pérdidas habían hecho mella en su corazón, y aunque
intentaba disimularlo, algo en su interior quedaba herido todavía. A su mente
vinieron muchas imágenes: el gran árbol en el que se había convertido Cosmo, el
golpe que le dio Shadow cuando decidió detener él solo el ataque de los
Metarex, las lágrimas que derramó Tails cuando le enseñó lo único que había
podido rescatar de Cosmo, y sobre todo, la nave en la Chris regresó a su mundo
alejándose y desapareciendo en el cielo.
Pero se puso a pensar: Tails debía haberlo superado, Chris seguro que había
vuelto a sano y salvo a su mundo, y en cuanto a Shadow... era un hueso duro de
roer, seguro que se había salvado, aunque no hubiese vuelto a dar señales de
vida. Entonces no había razón para estar triste. Se puso en pie y trepó a lo
alto del árbol. Desde allí admiró las vistas del lugar en el que se encontraba
¡Eh, Sonic!
Tails estaba sobrevolando en el Tornado X el lugar en el que se encontraba
Sonic. Éste se puso muy contento de volver a ver a su mejor amigo, que para él
era casi como un hermano pequeño. Bajó de un salto del árbol y fue a reunirse
con él. El Tornado X aterrizó allí y Tails abrió la compuerta de la cabina,
pero no bajó de avión. Sonic dijo:
¡Cuánto tiempo sin verte, Tails ¿Cómo estás?
Pero la cara de Tails mostraba una expresión muy seria:
¡No hay tiempo, Sonic! ¡Eggman ha vuelto! ¡Está en casa de Amy y la ha
hecho prisionera!
¿Qué? ¿Ha vuelto? – dijo Sonic muy pensativo – ¿Qué tramará esta vez?
¡Rápido, sube! ¡No hay tiempo que perder!
Subió de un salto al Tornado X y se pusieron en camino. Mientras miraba de
izquierda a derecha, buscando el posible rastro de destrucción, Sonic pensaba
en su amigo. Hacía mucho tiempo que no le veía tan serio, y más extraño era que
no dijo ni una palabra. Así que para romper el hielo, le preguntó
¿Cómo llevas lo de Cosmo, Tails?
El tono de voz de Tails cambió a tristeza
Pues... bien, creo. Ella no querría que me hundiese, así que debo ser
fuerte – se llevó una mano a la mejilla – mira Sonic, ya estamos cerca de la
casa de Amy. Haré aterrizar el avión
De acuerdo – dijo Sonic oteando los alrededores del avión – ¿Estás seguro
de que está aquí? No veo su rastro de destrucción por ninguna parte
Eso es porque ha aparecido de pronto en la casa de Amy. Sin duda estará
esperando a que tú aparezcas. Atento, que bajamos
Hizo la maniobra de aterrizaje junto a la única casa que había por esa
zona. Era pequeña, y en el buzón de la puerta se distinguía una inscripción:
"AMY ROSE", la misma que había en la puerta.
Tan pronto como se posaron en el suelo, Sonic bajó de un salto del avión y
se dirigió corriendo a la parte de atrás gritando:
¡Ríndete, Eggman!
Pero allí no estaba Eggman, en su lugar había...
¡Sorpresa!
Muchas voces conocidas gritaron al unísono mientras una lluvia de confeti
caía sobre él.
Entonces la cara de Sonic cambió de preocupación a perplejidad.
Amy corrió a abrazarse a él gritando:
¡Felicidades, Sonic!
Pero Amy no llevaba su vestido rojo de otras veces. Iba ataviada con un
vestido blanco y azul celeste, y una diadema blanca que brillaba como si
estuviera hecha de diamantes. Al verla, Sonic se quedó muy sorprendido.
Ah, vaya, yo... – Sonic se quedó sin palabras – no... no me esperaba esto.
No sé qué decir
Siento mucho haberte mentido – dijo Tails detrás de él – Pero es que a Amy
se le ocurrió que esta era la única forma de que vinieras sin distraerte con
nada
Felicidades, Sonic – dijo Knuckles chocándole la mano – Espero que no te
hayamos decepcionado con esta sorpresa
No,... desde luego que no – dijo Sonic, recuperándose de la sorpresa
inicial – gracias Knuckles
Felicidades, Sonic – dijo una conejita que se dirigía hacia él. Tenía el
vestido rojo y sus zapatos eran amarillos y naranjas. Junto a ella iban una
coneja más grande, con un vestido granate y una falda morada, y un pequeño chao
azul con una pajarita roja en el cuello.
Mis felicitaciones, Sonic – dijo Cream
Chiu, chiu – dijo Cheese
Gra... gracias Cream. Gracias, Vanilla. Gracias, Cheese. Muchas gracias a
todos.
No te habrás olvidado de nosotros, ¿Verdad, Sonic? – dijo una voz a sus
espaldas
Un gran cocodrilo verde, ataviado con unas grandes cadenas doradas, un
camaleón morado y una abeja con un casco negro se acercaron a él
¡Pero si son Vector, Espío y Charmy! ¡Los grandes detectives!
Sentimos llegar con tanto retraso – dijo Vector mientras le estrechaba la
mano a Sonic – pero estábamos ocupados con un caso muy importante
Sí – dijo Charmy riéndose – estábamos intentando averiguar donde había
metido Vector su colonia favorita
¡Charmy! – Gritó Vector
Los demás se partieron de risa
¿Y como habéis sabido que hoy era mi cumpleaños? – preguntó Sonic con
curiosidad
¿No te acuerdas que me lo dijiste el día que Chris volvió a su mundo? –
Intervino Amy
Ah, es verdad. No me acordaba – dijo Sonic sonriendo – ¡Bueno, pues que
empiece la fiesta! – Gritó con entusiasmo
La fiesta de cumpleaños duró hasta el anochecer. Sonic estaba muy animado.
Lo mejor de la fiesta fue el momento del baile. Vector bailó con Vanilla, Tails
con Cream, y Sonic con Amy. Se sentía un poco ridículo porque nunca antes había
bailado, pero decidió olvidarlo. Al fin y al cabo, era el día de su cumpleaños
¿Qué podía salir mal?
En cierto momento, mientras Knuckles estaba bailando con Amy y Charmy con
Cream, Tails le preguntó a Sonic:
Sonic, ¿por qué nunca me has dicho cuando era tu cumpleaños? Seguro que
esta es la primera vez en mucho tiempo que celebras una fiesta como esta.
Sí, es verdad – dijo Sonic contento – Es que nunca tuve ocasión. Como
siempre estábamos ocupados luchando contra Eggman, no había ocasión de celebrar
nada, ¿No te parece?
La tarta de cumpleaños fue lo que más sorprendió a todos. Amy la había
preparado bien a conciencia, porque era rosa, de dos pisos y en lo alto había
unos muñecos, unas réplicas perfectas de Sonic y Amy, cogidos de la mano.
Debajo de ellos había una inscripción que decía "FELICIDADES, SONIC"
Y unas cuantas velitas de colores.
Espero que os guste. Me ha costado mucho trabajo prepararla – dijo
orgullosamente Amy
Si me hubieses dejado ayudarte, no habrías tardado tanto – dijo Vanilla
Ya, pero es que estaba tan mentalizada en esto que no quería que nadie me
molestase, lo siento – dijo sonriendo
¿Has puesto el número correcto de velas? – preguntó Tails
A ver que cuente... – intervino Sonic – Sí, no se ha equivocado. Hay
dieciseis
Entonces pide un deseo y sopla las velas – dijo Cream
CONTINUARA...


No hay comentarios:
Publicar un comentario