Sonic había huido de la casa de Amy a toda velocidad, mientras no dejaba de
pensar para sí mismo: "¿Por qué otra vez?".
Tras hallarse a centenares de kilómetros de allí, se paró en seco. "De
nada sirve huir", pensaba. Estaba cerca del mar, y por primera vez en
mucho tiempo, se sentía sin fuerzas. Se tendió en el suelo y cerró los ojos.
Era de noche y soplaba un aire frío. A sus ojos vino un recuerdo del pasado.
- FLASHBACK -
Un erizo azul, otro verde con varias púas de punta y chaleco rojo y una
eriza púrpura con las púas y el flequillo rosas estaban rodeados por Robotnik y
su ejército de Roboguardias. Los tres hermanos habían sacado sus instrumentos
musicales y los utilizaron para disparar rayos de luz contra los Roboguardias.
Caían como moscas
- ¡Duro con ellos! – gritaba Sonic
- ¡Adelante, que ya son nuestros! – decía Manic
- ¡No va a quedar ni uno! – decía Sonia
Poco después estaba todo lleno de restos de Roboguardias. Los tres cesaron
los ataques mientras gritaban:
- ¡Hemos ganado! ¡Por fin podremos volver a ver a mamá!
Pero se equivocaban. Entre las montañas de chatarra apareció el Robotnik.
Tenía una herida en la cara, pero... ¡Era metálica! ¡Un robot! Ese no era Ivo
Robotnik, un brillante científico de dudosa reputación, sino un robot. Era el
falso Robotnik. Y no había resurgido solo. Junto a él aparecieron muchos más
Roboguardias que antes
- ¿Creíais que me habíais derrotado? – dijo el falso Robotnik con una
sonrisa maléfica – ¡Este es vuestro fin!
Sonic y sus hermanos volvieron a atacar, pero los Roboguardias iban ganando
terreno. Cada vez estaban más cerca. Uno agarró a Sonia por el pie.
- ¡Voy en tu ayuda, Sonia! – gritó Sonic
- ¡No lo hagas! ¡Salvaros vosotros!
- ¡No nos iremos sin ti! – gritó Manic
Pero los Roboguardias ya habían cogido a Sonic y Manic. Sonic forcejeó con
el Roboguardia que le tenía agarrado y logró soltarse, aunque su medallón se
cayó al suelo. No veía su guitarra, pero podía atacar al Roboguardia que tenía
cogida a Sonia, pero ¿Conseguiría liberarla?
- ¡No! ¡Vete! ¡Sal corriendo! – gritaba ella, habiendo intuido sus
intenciones
- Pero…
- ¡Vete! ¡Si se salva uno de nosotros todavía quedará esperanza! ¡No te
arriesgues a que te vuelvan a coger! ¡Huye!
No le quedaba otro remedio. Corrió lo más rápido que pudo. Ningún
Roboguardia pudo pararle. Cuando se encontraba en los límites de Robotrópolis,
se puso de rodillas, agotado. De sus ojos escaparon algunas lágrimas. Había
perdido todo lo que le importaba: sus padres adoptivos, su tío Chuck, ahora sus
hermanos… nada tenía sentido para él. Y pensar que días atrás había celebrado
su cumpleaños con sus hermanos. Entonces cayó al suelo, agotado. Nunca supo
cuanto tiempo permaneció así. Cuando se recuperó tomo la decisión de no volver
a acercarse a Robotrópolis hasta que estuviera preparado. Hasta entonces sería
demasiado doloroso para él. Emprendió su camino en solitario.
- FIN DEL FLASHBACK -
Y, sin darse cuenta, se quedó dormido
Mientras, en casa de Amy todo se había quedado en silencio sepulcral.
Llevaban un buen rato discutiendo con Shadow y su grupo. Sin embargo, éste no
parecía satisfecho con las explicaciones que le daban
- ¿Así que no tenéis ni idea de por dónde puede andar Eggman? – dijo
severamente
- Es la verdad, Shadow – respondió enérgicamente Knuckles – Si lo
supiésemos ¿Por qué te lo íbamos a ocultar?
- ANALIZANDO TONO DE VOZ – dijo Omega iluminando sus ojos rojos con más
intensidad – EL EQUIDNA ROJO NO MIENTE
- De acuerdo – dijo Shadow – pero también me interesa ese falso Robotnik.
Si es un impostor seguro que sabe dónde está el auténtico. Vamos a hacerle una
visita
Shadow sacó una Esmeralda Caos y gritó:
- ¡Control de Caos!
Shadow, Rouge y Omega desaparecieron de pronto, pero un segundo después
volvieron a aparecer tumbados en el suelo, como si los hubiesen golpeado
- ¿Qué os ha pasado? – dijo Tails, sorprendido
- Una especie de barrera invisible nos ha hecho rebotar – dijo Rouge
levantándose
- BARRERA ANTI-INTRUSOS – dijo Omega incorporándose – INVISIBLE PERO
EFECTIVA
- El Control de Caos no funciona – añadió Shadow poniéndose en pie de un
salto – creo que tendréis que llevarnos hasta allí
- ¿Qué? – dijo Amy – No cuentes con nosotros. Acercarse allí es como firmar
una sentencia de muerte
- Pero Amy – dijo Tails – No olvides que tenemos que encontrar a Sonic.
Seguro que cuando recapacite se decidirá a ir hasta allí. Necesitará nuestra
ayuda
- Bien por el zorro – dijo Rouge con sarcasmo – Y, si como habéis dicho la
madre de Sonic es una reina ¡Seguro que tiene montones de joyas!
- ¡Rouge! – dijo Knuckles - ¿Ni siquiera te puedes olvidar de que eres
ladrona en un momento como este?
- Mira, cariño – dijo ella molesta – Yo pienso en lo que quiero, y ahora
quiero encontrar joyas
- ¡Ya está bien! – gritó Amy – Vale, iremos a Robotrópolis. Mi Sonic ya ha
pasado por mucho él solo, y es hora de ayudarle
- ¿Y como vamos a ir? – dijo Cream – No creo que vayamos a caber todos en
el Tornado X
- Esperad, esperad – dijo Vector de pronto – Nosotros tres no iremos
- ¿Qué? – dijeron a la vez Cream y su madre
- Nosotros somos detectives, no aventureros – añadió Espío
- En ese caso, creo que tengo un trabajo para vosotros – dijo Tails – ¿Por
qué no buscáis a la madre de Sonic? Eso sí que sería un caso digno de vosotros:
buscar a una reina
En ese momento, en los ojos de Vector y Charmy apareció el símbolo del
dólar, aunque parece que nadie más que Espío se dio cuenta de ello
- ¡Tiene razón, Vector! – dijo Charmy - ¡Imagínate la reputación que nos
daría resolver un caso de este tipo
- Hmmm... pues no es mala idea – dijo al fin Vector – ¡Entonces decidido!
¡La agencia Chaotix buscará a esa reina!
- Me alegra oírlo – dijo Vanilla, lo que hizo que Vector se sonrojara –
pero yo sí que debo quedarme. Alguien debería avisar a Sonic por si se le
ocurre volver aquí ¿No os parece?
- Bien, y ahora que habéis solucionado vuestros problemas – dijo Rouge -
¿Cómo vamos a ir todos hasta allí? Somos ocho, y el Tornado X solo tiene 4
plazas no? Ni aunque yo vaya volando cabremos todos
- Bueno – dijo Tails – podríamos utilizar el Tifón Azul, pero todavía
necesita varias reparaciones. Tardaría horas
- En ese caso, os tendremos que ayudar – dijo Shadow, molesto – Quiero
estar allí cuanto antes
- Y yo no me cansaré de agitar las alas – dijo Rouge
- ¡Alto ahí! – dijo Knuckles toscamente mirando a Tails – la última vez
utilizaste la Esmeralda Principal para darle energía, y al final acabó hecha
pedazos ¿O es que no lo recuerdas? No cuentes con ella esta vez
- Pero Knuckles, no tenemos otra cosa. Yo solo tengo una Esmeralda Caos y
Sonic otra… –dijo Tails, aunque de pronto Amy y Cream se dirigieron hacia
Knuckles
- Déjanoslo a nosotras, Tails – dijo Amy sacando su martillo Piko-Piko – Si
no quiere, nosotras lo convenceremos
Knuckles se asustó. La mirada de Amy intimidaba mucho, y si se enfadaba,
era todavía peor, así que se arrodilló y dijo
- Está bien, podéis utilizarla ¡Me rindo!
- Ya sabía yo que serías razonable – dijo Rouge
La decisión ya estaba tomada. Irían hacia Robotrópolis. Lo que no sabían,
es que una pequeña figura negra de ojos amarillos estaba espiándolos y había
oído toda la conversación
- Ji, ji, ji – dijo de pronto – al Doctor Eggman esto va a interesarle
mucho
Varias horas después, Sonic abrió los ojos. Estaba amaneciendo. Se levantó
lentamente y miró el mar. El agua le daba miedo. Pero más miedo le daba
acercarse a Robotrópolis. Iba siendo hora de empezar a superar sus temores. Se
metió hasta la cintura. El agua estaba helada. Entonces miró al reflejo de su
cara y dijo:
- ¿A quién pretendo engañar? Tengo que cumplir mi destino. No puedo seguir
huyendo
De pronto, algo emergió del agua. Sonic retrocedió
- ¿Sonic? ¿Eres tú? – dijo una voz
Una sirena había aparecido ante él. O más bien una erizo-sirena. Tenía las
púas amarillas, al igual que su cola. No era la primera vez que Sonic veía
aquella cara
- ¿Merna? – dijo Sonic de pronto
- Sí, soy yo – dijo con entusiasmo – me alegra que no te hayas olvidado de
mí. Han pasado muchos años.
- Sí, tienes razón – dijo Sonic acercándose a ella - ¿Qué tal Mertopia?
¿Todo sigue tranquilo?
- Sí, y todo gracias a ti – dijo alegremente – ningún villano ha vuelto a
molestarnos.
¿Recuerdas la primera vez que nos vimos, que estaba desesperada?
- Sí, ¿cómo voy a olvidar la sorpresa que nos diste a Tails y a mi?
- Por cierto, ¿Cómo está Tails? ¿Ya no va contigo? – preguntó Merna
- Sí, lo que pasa es que he tenido que irme y... – dijo bajando la mirada –
no, creo que no debería contarlo. Es una historia muy larga y triste
- ¿Qué? Vamos, Sonic, nunca te he visto tan triste ¿Por qué no me lo
cuentas? Al fin y al cabo, tenemos todo el tiempo del mundo, y seguro que al
hacerlo te sientes mucho mejor
- Bueno, no sé si disponemos de tanto tiempo – dijo Sonic levantando la
mirada – pero te lo contaré
Sonic le contó toda la historia a Merna. Lo hizo con desahogo, como si
tuviera la necesidad de contárselo a alguien. Ella se quedó asombrada
- ¡Es increíble! – dijo de pronto – ¿Y por qué nunca has regresado? No
debiste haberte olvidado de ello durante todo este tiempo
- ¿Crees que lo olvidé? – dijo Sonic con lágrimas en los ojos – No hay una
sola noche que no haya pensado en ello – pero tan solo disimulaba a los ojos de
los demás
- ¿Y por donde está Robotrópolis? – preguntó Merna
- Está al otro lado de este océano – respondió Sonic – Tienes razón, tengo
que regresar allí. Seguro que Knuckles le ha contado a los demás esta historia,
así que igual ya se han puesto en camino ¡Entonces nos veremos allí! Pero no sé
como voy a cruzar el océano. Sólo tengo una Esmeralda Caos, así que no puedo ir
volando
- ¿Has olvidado que soy una sirena? – dijo Merna guiñándole el ojo –
podríamos cruzar juntos
- Se me ocurre una idea mejor – respondió de pronto Sonic – cógete a mi
mano, a ver si esto funciona
Merna cogió la mano de Sonic, y éste, con la otra, sacó una Esmeralda Caos
verde y gritó: "¡Control de Caos!". Ambos desaparecieron de repente.
Una nueva aventura acababa de comenzar
Continuara...


No hay comentarios:
Publicar un comentario