viernes, 21 de junio de 2013

13. Una noche muy larga


Era de noche. El Tifón Azul y el Egg Halcón se habían posado en el suelo. Eggman estaba hablando con Sonic y los demás a través de una pantalla

- ¿Cómo sabías que estábamos aquí, Eggman? – preguntó Sonic

- Te llevo espiando más tiempo del que te imaginas, erizo – dijo Eggman con una sonrisa maquiavélica – En cuanto me enteré de que estabas aquí, decidí venir a echarte una mano desinteresadamente

- No sé por qué no me lo creo – intervino Knuckles – algo debes estar tramando

- ¿Desconfias de mi, Knuckles? – respondió el doctor con cierto aire de decepción – Creí que no opinarías lo mismo después de ver como os he salvado el pellejo

- Por cierto – dijo Tails - ¿Por qué ese falso Robotnik te ha llamado su creador?

- Ah, sí, eso – dijo Eggman bajando la cabeza – Lo dijo porque es la verdad. Yo lo creé, solo que cuando lo hice no tenía ese nombre. Yo lo llamé EggRobo

- ¿EggRobo? – dijo Sonic sorprendido - ¡Pero si fue destruido en la batalla en la que conocimos a Knuckles!

- Cierto, erizo – corroboró Eggman – pero ese EggRobo no fue el primero que yo creé. 

Veréis, cuando yo era joven era un científico muy entusiasta

- Sí, eso me lo creo – dijo Sonic

- Y llegó un día en que decidí crear una copia robótica de mí. Fue mi primer robot inteligente, al que seguirían muchos más. Lo llamé EggRobo 1.0. Pretendía enseñarle todas mis maldades para que me ayudara a conquistar el mundo – dijo frotándose las manos – pero EggRobo 1.0 era... demasiado inteligente. Cuando aprendió lo suficiente, se rebeló contra mi

- Esa historia no me es nueva – dijo Amy – Todo lo que creas se acaba volviendo contra ti, Eggman

Eggman aseveró su expresión

- Sí, pero de EggRobo no me lo esperaba. Decidió que ya no tenía que depender de mí, y por ello siguió su propio camino, encerrándome en mi laboratorio. Con la maquinaria de la que disponía, modificó su aspecto de robot, pareciendo humano, y usurpó mi identidad. Como yo llevaba mucho tiempo sin contacto alguno con la gente, al ver a ese impostor todos pensaban que era yo. Y al poco se puso a invadir los reinos de Ericius, creando ese imperio que seguramente ya conocéis. Para evitar rebeliones, consiguió hacerse con un aparato que robotizaba a la gente, para poderla someter bajo su mando. 

La robotización es un arte extraordinario – dijo Eggamn mirando hacia arriba – pero a mí nunca se me habría ocurrido utilizarlo

- ¿Ah, no? – dijo Sonic - ¡Pero si cuando empecé a luchar contra ti utilizabas animalitos convertidos en robots!

- ¡Cierto! – terció Amy – al igual que aquellos robots de Serie E que utilizaste, que por lo que veo has reconstruido ¿Te parece bonito volver a hacer esa crueldad?

- Alto, alto, alto – gritó Eggman – Sí, antes te enviaba animalitos convertidos en robots, pero ellos estaban dentro del robot, que se alimentaba de su energía. El animalillo no se enteraba de nada hasta que era liberado. Pensaba que todo era un sueño. Pero yo no convertiría un organismo vivo en una máquina. No soy tan cruel

- Cierto, el doctor Eggman ahora solo crea robots con piezas metálicas – dijo Bocoe

- Sí, como nosotros – intervino Decoe

- Y en cuanto a mis nuevos robots de la Serie E, no son como los anteriores. Estos no contienen ningún animal en su interior. Son robots al cien por cien. Además, son mucho más fuertes

- ¿Y como pasaste la barrera que hay para entrar en este territorio? – preguntó Tails
Eggman sonrió más que nunca

- Esta nave está equipada con un dispositivo de invisibilidad. Logré localizaros y ponerme detrás de vosotros ¿Acaso no os pareció extraño que os atacaran dos robots en vez de uno?

- No, estábamos demasiado ocupados intentando impedir que nos destruyesen – dijo Knuckles

Mientras, en la enfermería de la nave, Cream y Merna estaban atendiendo al Chao herido. Era muy parecido a Cheese, salvo que este Chao en vez de ser azul era negro. 

Dormía plácidamente

- ¿Cómo está, Cream? – preguntó Merna

- Apenas tiene unas magulladuras. Ha sufrido mucho – respondió Cream

- Aun no entiendo que hacía este Chao en esa nave – dijo Merna

- Tails me ha dicho que seguramente estaban utilizando su energía para mover al robot – dijo Cream cabizbaja –. Es una crueldad

- Tienes razón. Cream – dijo Merna poniendo su mano en el hombro de Cream – De momento este Chao está a salvo. Pondremos a salvo a los demás, te lo prometo

Cream sonrió. Apenas conocía a Merna, pero estaba segura de que llegarían a ser grandes amigas

Horas más tarde, la tripulación del Tifón Azul dormía profundamente. Amy y Chris estaban en sus respectivas habitaciones, Knuckles junto a la Esmeralda Principal, Merna en una bañera con agua, Cream en la enfermería y Tails junto a los mandos de la nave. 

Sonic en cambio estaba tendido en la cubierta de la nave, contemplando las estrellas. 

Habían pasado muchas cosas, y no podía dormir pensando en todo lo que tenían pendiente.

De pronto, un extraño ruido le sobresaltó. Se incorporó rápidamente y miró a los arbustos de los que procedía. Contempló a un erizo idéntico a él. Por un momento pensó en Shadow, pero no podía ser él. Éste era azul, igual que él.

El otro erizo se dio rápidamente la vuelta y echó a correr por el bosque. Sonic decidió seguirlo

- ¡Espera! – gritó Sonic

Pero el otro erizo no le hizo caso. Siguió corriendo hasta llegar a un claro, alejado del Tifón Azul. Entonces se detuvo, dando la espalda a Sonic.

- ¿Quién eres? – gritó Sonic – ¡Date la vuelta y contesta!

El otro erizo se dio la vuelta lentamente. Era exactamente igual que Sonic, pero unas gafas naranjas hicieron a Sonic percatarse rápidamente de la situación

- ¡Dingo! ¿Eres tú?

- Hola, Sonic – respondió Dingo –. Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que intenté atraparte, fracasando en el intento. Pero esta vez no fracasaré

Dingo se lanzó hacia Sonic haciendo un Spin Dash. Sonic consiguió esquivarlo, pero a duras penas.

- Vaya, vaya – dijo Sonic animadamente – Veo que has mejorado mucho

Pero Dingo no respondió. Lanzaba a Sonic ataques inusualmente rápidos, pero Sonic lograba esquivarlos casi todos. Le sorprendió mucho la habilidad de Dingo para imitar sus habilidades. Normalmente era más torpe.

Al cabo de casi una hora, Dingo estaba cansado. Había intentado todo lo que pudo, pero no había conseguido vencer a Sonic

- ¿Te convences ahora de que no puedes vencerme? – dijo Sonic

- Escúchame, Sonic – dijo Dingo con una voz que denotaba profunda rabia –. He estado entrenando todo este tiempo para luchar contra ti, y una vez más no he podido. Quería hacerte pagar por lo que le hicieron a Sonia

- ¿Sonia? – dijo Sonic boquiabierto – ¿Qué tiene que ver mi hermana con esto?

- ¡Lo sabes de sobra! – bramó Dingo – Esperaba poder capturarte para entregarte a Robotnik y que la dejara en paz, pero he fracasado

- ¿De qué estás hablando, Dingo? – preguntó Sonic alarmado

- Haces demasiadas preguntas, erizo – dijo Dingo sacando un mando a distancia y pulsando un botón. Al instante recuperó su aspecto original –. Sleet no sabe que he venido. Espero que tú seas capaz de liberar a tus hermanos. Yo no seré libre hasta que Robotnik sea derrotado. Fíjate

Dingo bajó su cabeza y Sonic vio algo que le produjo escalofríos. Dingo tenía un chip colocado en su cabeza.

- Me lo colocó Robotnik diciéndome que me fortalecería y me haría capaz de capturarte, que solo así liberaría a Sonia. Este chip me hace más fuerte e inteligente, pero también más rabioso. Ojalá pudiera volver a ser como antes, pero eso solo será posible si él es derrotado. Me has vencido, así que tal vez puedas acabar con él. Tengo que irme. Adios, Sonic. Tal vez volvamos a encontrarnos

Y se marchó, dejando a Sonic perplejo y sumido en sus pensamientos

Mientras, lejos de allí, Shadow, Omega y Rouge salían de la fortaleza. El erizo llevaba la Esmeralda Caos azul oscura en su mano, mientras miraba con desdén los robots que acababan de destruir

- Bien, esto hace que tengamos tres Esmeraldas – dijo Rouge – Nos faltan cuatro

- Sí – dijo Shadow – pero es extraño que en esta fortaleza los robots fuesen más débiles 

– Esto me escama

- LA CONSOLA QUE HABÍA EN LA FORTALEZA TAMBIÉN ERA ALGO SINIESTRA – añadió Omega – DEBÍA FORMAR PARTE DE ESA "ARMA DEFINITIVA"

- Un arma que cada vez me está intranquilizando más – dijo Rouge – Parece que ese Robotnik va a ser un hueso duro de roer

Poco después empezó a amanecer. Vector, Espío y Charmy se dirigían a una gigantesca fábrica, custodiada por un robot de seis metros de alto armado de pies a 
cabeza

- Según lo que nos ha dicho la reina Aleena, ahí dentro se fabrican algunas de las naves más poderosas del falso Robotnik – dijo Vector

- Entonces tenemos que desmantelarla, ¿no? – preguntó Charmy

- Así es – asintió Espío –. Si lo conseguimos el falso Robotnik no podrá fabricar más naves

Espío, Vector y Charmy se lanzaron hacia el robot, que al advertir su presencia les disparó varios misiles. Espío los hizo detonar lanzándoles varias estrellas ninja, al tiempo que Charmy sujetaba a Vector y se elevaba en el aire

- ¡Golpe sísmico! – gritó Vector golpeando con los dos puños a la vez la cabeza del robot, la cual estalló tras el impacto

- Ya tenemos vía libre – dijo Charmy

Los detectives entraron en la fábrica. Ante ellos apareció un sinfín de cadenas de montaje de naves. Cientos de esclavos robotizados se encargaban de ensamblar las piezas.

- Esto es terrible – dijo Espío – Toda esa gente robotizada ¡Y les obligan a trabajar construyendo más máquinas!

- ¿Cómo vamos a desmantelar esto? – preguntó Charmy

- Tenemos que destruir el reactor principal – dijo Vector – Así no funcionará el resto de la maquinaria ¡Vamos, chicos!

Los detectives se abrieron paso entre los esclavos sin que ninguno de ellos opusiera resistencia. Simplemente, al verles abandonaron la fábrica. Una vez junto al reactor principal, Vector y Espío gritaron al unísono:

- ¡Estrellas ardientes!

Espío lanzó sus estrellas mientras Vector arrojaba fuego sobre ellas, haciendo que se volvieran incandescentes, y una vez impactaron contra su objetivo provocaron que este se incendiara

- ¡Vamos, salgamos de aquí! – gritó Vector – ¡Esto va a explotar!

El equipo salió precipitadamente de la fábrica, arrojándose al suelo mientras escuchaban una fuerte explosión. Al levantarse observaron como la fábrica se estaba derrumbando.

- Misión cumplida – dijo Charmy

- Todavía no – corrigió Espío – Mirad

Varios roboguardias habían aparecido de repente, apuntándoles con sus armas

- Me parece que va siendo hora de que les enseñemos un poco de nuestra música ¿No creéis? – dijo Vector animado

Los demás asintieron

- ¡Chaotix recital! – gritaron los tres a la vez

Espío y Charmy se pusieron a tocar una melodía estridente mientras Vector cantaba a toda potencia por un micrófono. Esto provocó una onda sonora que hizo derrumbarse a todos los roboguardias

- ¡Genial, Vector! – dijo Charmy sonriendo – ¡Esta vez te has superado!

- ¿Qué crees que pasará con los esclavos? – preguntó Espío

- Abandonaron la fábrica mientras nosotros atacábamos – dijo Vector – Supongo que habrán ido a cualquier otra fábrica. Bueno, equipo, vamos por el siguiente objetivo. A ver si mientras tanto se me ocurre alguna nueva canción que cantar...

Continuara...

jueves, 20 de junio de 2013

12. Batalla aérea



El Tifón Azul surcaba los aires de Robotrópolis. Amy y Cream le estaban enseñando a Merna como utilizar los controles de la nave. Mientras, Chris miraba la pantalla que tenía delante. Knuckles, ya recuperado, estaba vigilando la Esmeralda Principal. En cuanto a Sonic, estaba sentado en un lado, cerca de Tails, quien pilotaba la nave. Sentía que le debía una explicación. Era su mejor amigo y sin embargo nunca le había hablado de su pasado

- Esto… Tails – dijo tímidamente Sonic

- ¿Sí?

- Verás. Siento mucho no habértelo contado. Pero es que no estaba preparado. Si me guardas rencor no te lo reprocharé

- No importa, Sonic – respondió sonriendo el zorro – No estoy enfadado. Te ayudaremos a encontrar a tus hermanos – dijo guiñándole el ojo

- Tails tiene razón – dijo Chris – Los encontraremos y haremos que vuelvan con nosotros

- Eso espero, Chris – dijo Sonic, bajando la cabeza – eso espero
De pronto, algo sacudió la nave. Sonic se cayó al suelo

- ¿Qué ha sido eso? – preguntó con desconcierto

- ¡Sonic, unas extrañas naves nos están atacando! – dijo Tails

- Las mostraré en la pantalla – dijo Amy

Unas pequeñas naves de color verde y cristales negros aparecieron en la pantalla. Sonic se quedó boquiabierto.

- ¡Las naves de Robotnik!

- ¡Cuidado, están enviando otra ráfaga! – advirtió Cream

- ¡Chiu Chiuuuu! – dijo Cheese

- Hay que hacerles frente – dijo una voz a espaldas de todos

- Knuckles – dijo Sonic girando la cabeza – ¿Estás preparado?

- Sí, y ha llegado el momento de que acabemos con esas naves ¿No te parece?

- Tienes razón, Knuckles. Chris ¿te importaría coger tú el mando del Tifón Azul? Quiero que Tails nos ayude a acabar con ellas

- De acuerdo, Sonic – dijo Chris – Dadles duro

- Los demás, a vuestros puestos – dijo Tails – El Team Sonic vuelve a la carga
Minutos después, el Tornado X, con Sonic y Knucklesen las alas y Tails pilotando, despegaba del Tifón Azul. También despegaron dos pequeñas naves, una rosa y otra naranja, pilotadas por Amy y Cream respectivamente

- ¡Vamos allá! – ordenó Sonic

Cinco naves enemigas perseguían al Tifón Azul. Utilizando su Spin Dash, Sonic se lanzó contra la primera, rebotando contra ella. Sonic logró posarse otra vez en el ala del Tornado X. Knuckles a continuación se lanzó contra la segunda nave, propinándole un fuerte puñetazo. Este golpe destrozó una de sus alas, que hizo que cayera

- Una menos – dijo Knuckles

Mientras, Amy y Cream intercambiaban disparos con otra nave. Un disparo de la nave enemiga acertó a la nave de Cream, pero no afortunadamente solo le hizo un pequeño rasguño.

- ¡Esto ya pasa de castaño oscuro! – dijo Amy con enfado – ¡Te vas a enterar!

Amy pulsó un botón. Un brazo articulado salió de nave. El brazo acababa en una mano que sujetaba un martillo similar al que usaba Amy. Acto seguido el brazo sacudió con fuerza un martillazo a la nave enemiga, destrozando su parte central y haciéndola caer.

- ¡Buen golpe, Amy! – dijo Cream

- ¡Chiuuuu! – dijo contento Chesse

Dos naves habían caído, pero las tres restantes se acercaban peligrosamente. Sonic dijo:

- ¡Es el momento de que ese Robotnik vea que Sonic el Erizo ha vuelto!

Volvió a hacer aparecer su guitarra

- ¡Tails, vamos!

- ¡Sí, allá vamos!

Tails dirigió el Tornado X en picado hacia las tres naves. Revoloteó alrededor de ellas mientras Sonic se puso a tocar su guitarra, provocando unas ondas que hicieron vibrar a las naves, confundidas. Entonces Tails disparó a las naves, destruyéndolas

- ¡Bien hecho, Tails! – dijo Chris desde el Tifón Azul

- Gracias, Chris – le contestó Tails

De pronto, una gigantesca nave, más grande que el Tifón Azul, apareció en el cielo. Era negra con varios motores en la parte trasera, y varias torretas llenas de cañones en los laterales. En el morro de la nave, había un símbolo inconfundible: una gigantesca "R". 
Acto seguido, la nave proyectó una figura de gran tamaño. Llevaba un traje rojo por arriba y negro por abajo, guantes y botas metálicas. Su cara estaba surcada por una horrible cicatriz, que se extendía más allá de sus ojos rojos con las pupilas negras

- ¡Robotnik! – gritó Sonic, con rabia

- Bienvenido a Robotrópolis de nuevo, erizo – dijo la figura con una voz muy grave

- ¿Dónde están mis hermanos?

- Creía que te lo había dicho el Oráculo de Delphius – Sonic abrió los ojos muy sorprendido – Sí, lo sabía. Tengo robots espías por todo Robotrópolis, y uno de ellos estaba en su refugio. Tus hermanos están en la fortaleza de la Gran Encrucijada ¿No quieres ir a verlos?

- ¿Qué les has hecho?

- ¿No lo sabes? – dijo la figura con una risa maléfica – ya los verás, si es que consigues sobrevivir al ataque de mi nuevo SkyBot

La nave se empezó a transformar en un gigantesco robot alado, cuyo diseño recordaba mucho al de los que fabricaba el Doctor Eggman. El robot abrió sus grandes manos y cogió al Tifón Azul con ellas

- ¡Chris! ¡Merna! – gritó Sonic

El Tifón Azul lanzó una serie de misiles contra el SkyBot. Todos impactaron en su cabeza, haciendo que soltara la nave. Al disiparse el humo vieron con sorpresa que no tenía ningún rasguño

- Buena puntería, humano – dijo la voz de Robotnik – pero este robot está hecho del metal más duro y resistente que se conoce. Ningún misil podría dañarlo

- Entonces, a ver qué te parece esto – dijo Chris pulsando otro botón

El Tifón Azul lanzó unos rayos láser hacia el robot, pero tampoco lo dañaron lo más mínimo

- ¡Así no pueden hacer nada! – dijo Tails – Sonic, Knuckles y yo vamos a volver a la nave para preparar el Cañón Potencia Sonic ¿Crees que podrás entretenerlo hasta que lo tengamos listo?

- Sí, creo que podre – dijo Sonic guiñándole el ojo – daos prisa

Sonic pegó un salto y se lanzó hacia el pecho del SkyBot haciendo un Spin Dash., pero el robot fue más rápido, dando un manotazo que lanzó a Sonic por los aires.

- ¡Sonic! – gritó Amy, dirigiéndose en su nave hacia él
Sonic vio la nave y pudo posarse en una de sus alas

- Gracias, Amy – dijo Sonic – ahora ya sé que este rival es duro de pelar

- Ha llegado el momento de probar mi arma definitiva – dijo la voz de Robotnik – Este robot está equipado con un rayo atómico capaz de destruir todo ¡Y tú vas a ser mi conejillo de indias, erizo! – dijo con una risa histérica

En la cabeza del robot empezó a brillar su visor, volviéndose escarlata. Sonic empezó a pensar, preocupado: "¡Si me quedo aquí dañará a Amy, y no quiero que salga herida por mi culpa!". Miró a su alrededor, pero no encontró ninguna montaña en la que poder posarse. Tampoco podía ir al Tifón Azul. Entonces solo le quedaba…
Reaccionó instintivamente dando un salto al vacío, donde el rayo no pudiera acertar a nadie más que a él.

Lo que ocurrió a continuación pasó muy deprisa. Una lluvia de misiles impactó contra el SkyBot, impidiéndole lanzar su rayo. Sonic caía, hasta que la nave de Cream le recogió. 

Sonic pensó que los disparos venían del Tifón Azul, pero observó con sorpresa que provenían de una gigantesca nave roja con forma de halcón. En las alas de la nave estaban disparando contra el Skybot cinco robots robustos. Todos tenían la misma forma, pero diferenciándose por los colores y las pistolas tenían por brazos. Llevaban unos números del 101 al 105. Y echando un vistazo al costado de la nave, Sonic distinguió una marca inconfundible

- ¡Eggman! ¿Qué haces aquí?

- Tal vez deberías darme las gracias – dijo la voz de Eggman amplificada por altavoz. Te acabo de salvar el pellejo, erizo

- Vaya, vaya, si es el Doctor Eggman, mi creador – dijo la figura de Robotnik

La expresión de Sonic y los demás se volvió en sorpresa

- ¡Luego os lo explicaré! – dijo la voz de Eggman – ¡Teneis que acabar con ese SkyBot!

¡Mis robots lo distraerán!¡Daos prisa!

- ¡Sonic, el cañón ya está listo! – dijo Chris

- ¡Perfecto, allá voy! ¡Cream, Amy, volvamos al Tifón Azul!

Las dos naves se dirigieron de vuelta al Tifón Azul. Sonic corrió hacia la proa de la nave, en la que apareció un cañón gigantesco. Sonic entró en él y se situó en una tarima. Acto seguido empezó a girar, a cada segundo a más velocidad. Mientras tanto Knuckles hacía una invocación ante la Esmeralda Principal, haciendo que esta brillara.

Tails apuntó al pecho del SkyBot gritando:

- ¡Cañón Potencia Sonic, fuego!

Apretó el gatillo y Sonic fue disparado en el cañón, pareciendo un proyectil a gran velocidad. Atravesó sin problemas al SkyBot, haciendo que éste estallara en mil pedazos. Merna se sorprendió por la potencia.

- ¡Eh, mirad eso! – dijo de pronto Amy señalando al aire

De entre los restos del robot apareció un Chao encerrado en una burbuja. Parecía herido

- ¡Rescátalo, Tails! – suplicó Cream

- ¡Chiu Chiuuuu! – gritó Cheese

- Sí, no os preocupéis – dijo Tails – Voy a rescatarlo ahora mismo
Mientras, Sonic aterrizaba sobre la nave de Eggman. Había ganado el primer asalto, pero 

¿Qué vendría después?

Shadow, Rouge y Omega estaban junto a otra fortaleza, está en medio de la jungla. A diferencia de la anterior, estaba mucho más vigilada. Rouge miraba agazapada tras un árbol

- ¿Y si nos pasa como la otra vez?

- No temas, esta vez sé como evitarlo – dijo Shadow

- ARMAS PREPARADAS, FIJANDO OBJETIVOS – dijo Omega

- Esta vez vamos a dosificar nuestras fuerzas – dijo Shadow – Tenemos que encontrar la Esmeralda Caos que está escondida ahí

- Ya tenemos dos, así que con esta serían tres – dijo Rouge satisfecha – Pero opino que ese falso Robotnik debería tener más joyas. Está bien, equipo. En marcha. Una nueva Esmeralda Caos nos espera.

Continuara...

11. Odisea del futuro



Algo nos falta, algo no está bien,

Y yo lo siento siempre y no sé qué hacer.

Hay una voz en mi, que se que aparecerá,

Que no me deje vencer, que busque más allá.

¡Por fin!, ¡Todos estaremos juntos!

¡Por fin!, ¡Llegara a nuestro mundo!

¡Por fin!, ¡Nuestra unión no se podrá romper!

¡Por fin!, ¡No hay nubes de dolor!

¡Por fin!, ¡Brillando la luz del amor!

¡Por fin!, ¡Un día llegara el final feliz!

¡Unidos todos por fin!

¡Por fin!, ¡Todos estaremos juntos!

¡Por fin!, ¡Llegara a nuestro mundo!

¡Por fin!, ¡Nuestra unión no se podrá romper! ¡No!

¡Por fin!, ¡No hay nubes de dolor!

¡Por fin!, ¡Brillando la luz del amor!

¡Por fin!, ¡Y este final será feliz!

¡Unidos todos por fin!

¡Por fin!

Sonic tocaba la canción con su guitarra. Los demás le escuchaban maravillados, pues nunca habían escuchado una melodía tan singular. Knuckles, con la pierna vendada, ya 
sabía como tocaba Sonic, y sonreía sin más.

Sonic había contado a los demás lo sucedido desde que se marchó de casa de Amy, además de presentarles a Merna, a quien Tails se alegró mucho de volver a ver. En cambio, Sonic no se sorprendió de volver a ver a Chris

- Sabía que tarde o temprano conseguirías volver – dijo Sonic – aunque no tan pronto

- Después de oír las palabras del Oráculo, no me lo pensé dos veces – dijo Chris 
sonriendo –. A mí también me pilló por sorpresa

- ¿Como supiste donde estábamos, Sonic? – preguntó Tails – porque no te llevaste el reloj multifunción que te regalé – dijo tendiéndole la mano con el reloj en ella

- Bueno – respondió Sonic alargando la mano para coger el reloj – digamos que siempre he tenido el don de la oportunidad. Pasábamos por aquí y oímos ruidos de pelea

- Llegaste justo a tiempo – dijo Knuckles – ya casi no podíamos defendernos. Por cierto ¿Qué clase de robots eran estos? No parecían Roboguardias

- Es que no lo eran. Estos solo eran MiniBots – dijo Sonic examinando una pieza que había cogido de entre los restos – su única misión es paralizar a los intrusos

- En mi caso, casi lo consiguen – dijo Knuckles agarrándose la pierna – Aun me duele, pero no tardaré en recuperarme

- Lo que no entiendo es como se hacían más fuertes cada vez que los derribábamos – dijo Amy – ¿Sabes algo de eso, Sonic?

- No mucho. Tan solo sé que son unos robots extremadamente duros. Por eso no conseguíais destruirlos. Son del tipo de robots que se fortalecen con cada golpe que reciben. Casi nada

Sonic depositó la pieza en una repisa. Su expresión cambió a pesadumbre y dijo:

- Knuckles ¿Les has contado todo?

- Sí, Sonic – contestó Knuckles con seriedad

- Entonces sabéis que ya no tengo nada que ocultaros. Merna y yo fuimos a ver al Oráculo de Delphius y nos dio esto – dijo mostrando el pergamino que recibió – Es el lugar donde están mis hermanos y tengo que ir. Iré solo

- No puedes ir solo, Sonic – dijo Tails – iremos contigo

- Tails tiene razón, Sonic – terció Merna –. Además, recuerda lo que te dijo el Oráculo, que no podías hacerlo todo tú solo

- No – contestó Sonic – esos robots casi os atrapan, ya los habéis visto. He perdido muchas cosas y no me gustaría perderos a vosotros también – dijo Sonic casi llorando
Amy se acercó a él y le tomó del brazo

- Sonic – le dijo suavemente – Juntos hemos vivido muchas aventuras, y nunca te hemos abandonado. Sabemos que esto es peligroso, pero nosotros tampoco queremos perderte a ti. No te abandonaremos jamás, igual que tú tampoco nos abandonarías a nosotros

Sonic cambió su expresión de tenso a relajado, y diciendo un tímido "gracias", abrazó a Amy mientras unas lágrimas resbalaban por sus ojos. Entonces dijo alegremente:

- Bueno, en marcha. Mis hermanos estarán encantados de conoceros. Adelante, rumbo a la gran encrucijada

- ¡A la orden! – dijo Tails sonriendo

Chris también se puso contento mientras pensaba: "¡Este es nuestro Sonic!"

Shadow, Rouge y Omega estaban junto a los rescatados, que todavía seguían inconscientes

- ¡Eh, vosotros! – dijo Shadow - ¡Despertad de una vez!
El erizo plateado y la gata púrpura abrieron lentamente los ojos

- ¿So... Sonic? – dijo la gata

Pero nada más ver a Shadow, sus caras pusieron una expresión de desconcierto. Se levantaron rápidamente, dieron un salto hacia atrás y se pusieron en posición de combate

- ¡Tú no eres Sonic! – gritó ella

- ¿Y ahora os dais cuenta? – dijo Shadow en tono burlón

- ¿Estás segura de que no es él? – le preguntó el erizo plateado

- Completamente. Se parece mucho a Sonic, pero sé que no es él

- Ya está bien, chicos – dijo Rouge – ¿Nos vais a explicar de una vez quienes sois?

- ¿Y por qué íbamos a hacerlo? – preguntó la gata – que yo sepa, vosotros tampoco os habéis presentado

- Yo soy Rouge, y ellos son Shadow y Omega. Conocemos a Sonic – dijo la murciélaga – somos amigos suyos

- No pluralices – le cortó Shadow – yo no soy amigo de ese erizo. Que nos parezcamos físicamente no significa nada

- No me estás ayudando, Shadow – dijo Rouge – Está bien, yo soy amiga de Sonic, y puedo llevaros ante él, pero necesito saber quiénes sois

El erizo y la gata se dieron la vuelta y hablaron entre ellos

- ¿Deberíamos confiar en ella? – preguntó el erizo

La gata miró de reojo tanto a Shadow como a Omega. Entonces dijo:

- Creo que sí. Si nos han rescatado de esos Roboguardias, puede que sean de fiar, pero 

no bajes la guardia

Ambos se dieron la vuelta y la gata dijo:

- Mi nombre es Blaze y él es Silver

- ¿Y por qué os tenían encerrados? – preguntó Rouge

- Hemos venido del futuro – dijo Silver – de unos doscientos años, para ser exactos

- ¿Ah, si? – preguntó Rouge – ¿Y como es el futuro?

- Está todo devastado – dijo seriamente Silver – Todo el planeta ha sido robotizado. Apenas quedábamos unos pocos grupos en la resistencia

- Eso me resulta familiar – dijo Shadow – Gobierna un tirano que aplasta a quien se le opone, ¿Verdad?

- Sí – dijo Blaze –. No tiene compasión y nadie puede hacerle frente


- Esclaviza a todo el mundo – dijo Silver – Nosotros formábamos parte de un gran grupo que combatía sus fuerzas, pero nos tendieron una emboscada. Apenas escapamos tres

- Entonces yo recordé a Sonic el Erizo – prosiguió Blaze – En las crónicas históricas se le mencionaba como el mayor héroe que había tenido Mobius. Él estaba en el pasado, y decidimos ir a pedirle ayuda. Entre los tres logramos construir una máquina del tiempo y viajamos a esta época

- Perdona, pero has dicho tres y vosotros solo sois dos – interrumpió Rouge
Blaze y Silver bajaron la cabeza, apesadumbrados

- Eso es porque al poco de llegar a esta época un grupo de Roboguardias nos descubrió y nos atacó – dijo Silver

- Luchamos con todas nuestras fuerzas, pero cuantos más destruíamos más aparecían – dijo Blaze – Al final nos apresaron. Como nuestra compañera, Marine, no tenía ningún poder especial, la separaron de nosotros

- Un tipo muy extraño que se hacía llamar Robotnik dijo que podíamos ser útiles para su nueva arma, – dijo Silver – y que después de hacer nosequé iba a robotizarnos. Eso es lo último que recuerdo

- ¿Y cuáles son vuestros poderes especiales? – preguntó Rouge
Silver extendió sus manos hacia Rouge. Entonces Silver emitió un brillo azulado e hizo que Rouge se elevara en el aire

- Mi poder es el de la telekinesia – dijo Silver – Puedo mover cualquier objeto sin necesidad de tocarlo

- Está bien, pero bájame – dijo Rouge, molesta – que sé volar yo sola

Silver bajó la mano y Rouge aterrizó suavemente en el suelo. Entonces Blaze levantó la 
mano y apareció en ella una bola de fuego

- Mi poder es la pirokinesis – dijo Blaze – Puedo generar fuego

- Impresionante – dijo Shadow – Ya veo por qué os encerró ese falso Robotnik. Ahora sois libres, marchaos. Rouge, Omega, vámonos. Tenemos que seguir buscando

- Espera – dijo Silver – ¿podrías decirnos al menos donde podemos encontrar a Sonic el Erizo?

- No hace falta que le busques – Sentenció Shadow – Él te encontrará

Acto seguido sacó una Esmeralda Caos y diciendo "Control de Caos" desapareció junto con Rouge y Omega, ante el desconcierto de los otros dos

Vector, Espío y Charmy llegaron hasta una antigua ciudad devastada. Todo parecía lleno de escombros

- ¿Seguro que ha pasado por aquí, Vector? – preguntó Charmy

- Si, estoy seguro. Me ha parecido ver una silueta entrando en esta ciudad derruida, y por la descripción que nos dio Tails, tiene que ser ella

- Abramos bien los ojos – comentó Espío mirando de izquierda a derecha – no sabemos si aparecerá otro robot

Seguían pasando entre los escombros

- Este sitio está devastado – dijo Espío – Este lugar debió ser el escenario de una batalla 
terrible o una guerra

- No parece que haya nadie por aquí, Vector – dijo Charmy divisando los alrededores

- ¡Mirad! ¡Allí! – exclamó de pronto Vector

Una extraña silueta se movía entre los edificios. Iba vestida con una capa roja, adornada con una capucha del mismo color. Apenas se distinguían sus ojos, de un color verde brillante, similar al de alguien a quien ya conocían

- Bienvenidos. Os estaba esperando

- Eres la madre de Sonic, ¿Verdad? – preguntó Vector
- Sí, soy yo – dijo ella – perdonad que no me descubra. Podrían estar espiándonos

- ¿Sabías que te estábamos siguiendo? – dijo Espío

- Sí

- ¿Y por qué nos has traído hasta aquí? – dijo Charmy

- El lugar donde estáis es donde estaba mi castillo. Hace años fue derruido por el falso 
Robotnik. Su palacio está en el centro de Robotrópolis. Quería ver de nuevo este lugar. 
Sé que se acercan malos tiempos y no sé si viviré para volver a ver mi reino como era antes

- Podemos ayudarte – dijo Vector

- Lo sé – dijo la reina – Para esto va a hacer falta mucha gente. Se acerca una guerra terrible. Por ello, necesito vuestra ayuda. Necesito pediros un favor muy grande

- Díganos, majestad – dijo Vector haciendo una exagerada reverencia. Espío y Charmy lo imitaron, aunque con menos intensidad.

La Reina Aleena sonrió. Entonces les dijo:

- Escuchadme bien. Tenéis que dirigiros a…

Continuara...

Eso fue todo por hoy... Hasta pronto.

viernes, 24 de mayo de 2013

10. La trampa


El Tifón Azul surcaba los aires de Robotrópolis. Hasta el momento, no habían tenido más problemas, y eso mosqueaba mucho a Tails

- Saben que estamos aquí – dijo – ¿Por qué no nos habrán atacado?

- Tal vez estén esperando a que aterricemos – dijo Amy

- Mirad, ahí abajo – dijo Chris – eso parece un poblado

Por las pantallas se veía lo que parecía un pequeño poblado

- Mirad bien, puede que esté habitado por robots – dijo Knuckles

- Desde aquí no se distingue bien – dijo Cream – veo algo de gente, pero no sé si son seres vivos o máquinas

- Podríamos aterrizar para ver si han visto a Sonic – dijo Amy – Estoy muy preocupada 
por él

- Yo también – dijo Chris – y tal vez sea una trampa, pero no tenemos otra salida. 
Robotrópolis es muy grande, y podría estar en cualquier parte

- De acuerdo. Bajaremos a ver. Si es una trampa, creo que sabremos defendernos – dijo Knuckles

- Bien. Haré descender el Tifón Azul hasta allí. Creo que estoy viendo un sitio donde aterrizar – dijo Tails

El Tifón Azul descendió hasta la zona. Parecía una aldea perdida en medio del bosque. Afortunadamente, cerca de allí había un claro lo bastante grande como para hacer aterrizar sin problemas la nave. Tails y los demás bajaron lentamente y se dirigieron a la aldea. Amy parecía muy nerviosa

- ¿Y si no está aquí? ¿Y si nos han tendido una trampa?

- Tenemos que correr el riesgo, Amy – dijo Chris – Yo me quedaré en la nave por si ocurre algo ¿De acuerdo? Así podré ayudaros

- Chris tiene razón – dijo Tails – yo también me quedaré aquí. Si algo ocurre utilizad 
estos comunicadores – dijo entregándoles unos relojes de pulsera a cada uno

Knuckles, Amy, Cream y Cheese descendieron de la nave con cierta inseguridad y se dirigieron al poblado. Amy era la que estaba más intranquila. Miraba a cada lado creyendo ver algún peligro.

La aldea parecía poco poblada. Apenas se veían tres o cuatro habitantes. Todos tenían aspecto de monos, aunque no se sabe por qué, sus caras carecían de expresión. Knuckles se acercó al más próximo a ellos y le preguntó:

- Perdone ¿ha visto a un erizo azul por aquí?
No hubo respuesta

- ¡He dicho que si ha visto a un erizo azul por aquí! – gritó Knuckles
De pronto, los ojos de ese mono se volvieron rojos y dijo con voz robótica:

- ¡Intrusos! ¡Intrusos! ¡Alarma!
Los demás nativos se pusieron junto a él con la misma expresión en la cara. En total eran cerca una veintena, y parecían dispuestos a todo

- ¡Lo que me imaginaba! – dijo Knuckles – ¡Son robots!

- Así es, equidna – dijo de pronto una voz – habéis caído de lleno en nuestra trampa

De pronto salieron Sleet y Dingo de una de las chozas, llevando una pistola de rayos cada uno

- ¡Vosotros! – gritó Knuckles poniéndose en guardia

- ¿Los conoces, Knuckles? – preguntó Amy sacando su martillo

- Sí, son cazarrecompensas del falso Robotnik – respondió Knuckles

- Exacto – digo Sleet – esperábamos que os dejaseis caer por aquí. Ahora entregaros sin resistencia

- Jamás – gritó Knuckles con firmeza – ¡Puñetazo terremoto!

Knuckles golpeó el suelo con tanta fuerza que provocó un gran temblor de tierra. Los robots se tambalearon, y los demás se cayeron al suelo. Dingo se golpeó en la cabeza contra un árbol, perdiendo el conocimiento.

- ¡Vamos, corred! – gritó Knuckles ayudando a levantarse a Amy y a Cream

- ¡Robots! ¡A por ellos! – ordenó Sleet – ¡Que no escapen!

Los robots echaron a correr detrás de ellos mientras Sleet atendía a su compañero

- ¡Cuidado, Knuckles! – gritó Amy, girando la cabeza

Dos robots saltaron hacia él con los brazos extendidos. Knuckles se libró de ellos dando un salto hacia atrás. Un tercero se lanzó hacia Cream, pero salió despedido hacia atrás cuando Cheese le golpeó en la cabeza. Pero otros tres robots se dirigieron hacia el grupo. Amy utilizó su martillo Piko-Piko para hacerlos retroceder a base de golpes. Pero otro grupo de cinco se dirigía hacia ellos

- Si por lo menos pudiésemos destruirlos... – dijo Knuckles

- ¡Sí, pero no hay manera de que se estén quietos! – dijo Amy

- Esto no me gusta. Mirad, vienen más – dijo Cream

En efecto, seis robots más aparecieron. Ahora eran once los enemigos.

- En ese caso, necesitamos métodos drásticos – dijo Knuckles - ¡Puñetazo terremoto!

Golpeó el suelo con todas sus fuerzas, provocando un nuevo temblor de tierra que esta vez hizo perder el equilibrio a los enemigos, aunque también hizo tambalearse a Cream y a Amy

- ¡Ten cuidado, bestia! – dijo Amy

- Lo siento, Amy – dijo Knuckles – tenemos que volver a la nave
Knuckles se dirigió a su reloj-comunicador

- ¿Tails? – dijo – ¿Me oyes? ¡Era una trampa! ¡Necesitamos ayuda!

- ¡Recibido, Knuckles! – dijo la voz de Tails – os enviaré a Chris enseguida

- Menos mal – dijo Cream – Mirad, creo que se están volviendo a levantar

- Chiuuu – dijo Cheese

Los once robots se levantaron con dificultad y acto seguido mostraron sus armas, unos cañones láser.

- Esto se pone feo – dijo Knuckles

De pronto, una lluvia de disparos procedente de los robots se lanzó hacia ellos. Afortunadamente Knuckles y Amy se tiraron al suelo y Cream y Cheese se elevaron en el aire. Los robots iban a enviar una nueva ráfaga de disparos cuando varios misiles impactaron contra ellos. Había aparecido Chris pilotando el Tornado X.

- Siento la tardanza, chicos – dijo Chris

- Ya era hora – dijo Knuckles – espero que esos disparos los hayan destruido

- Me parece que no, Knuckles – dijo Amy – Mira

Los once robots volvieron a levantarse. Los misiles apenas les habían dañado, y de nuevo les apuntaron con sus cañones. Knuckles y Amy se apartaron a tiempo, mientras cada uno se lanzó por su lado. Knuckles derribó a cuatro robots usando sus puños. Mientras, Amy tumbó a otros cuatro a base de martillazos. En cuanto a Cream y Cheese, noquearon a los tres restantes mediante placajes.

- ¡Así no podemos seguir! – dijo Amy – Si se levantan de nuevo cada vez que los derribamos, muy pronto estaremos agotados y no podremos con ellos

- Volved al Tifón Azul. Yo os cubriré – dijo Chris

Amy, Knuckles, Cream y Cheese se dirigieron corriendo al Tifón Azul. Al mismo tiempo, los robots se estaban levantando de nuevo, dispuestos a perseguirles. Volvieron a dispararles, pero por fortuna ninguno de sus disparos dio en el blanco

- ¡Tomad esto! – dijo Chris

El Tornado X envió una ráfaga de disparos hacia el grupo de robots. Casi todos ellos cayeron. Solo dos de ellos consiguieron apartarse, y dispararon hacia Knuckles y los demás. Esta vez uno de los disparos hirió a Knuckles en la pierna. Se desplomó aullando de dolor

- ¡Knuckles! – gritó Cream – ¿Estás bien?

- Sí, pero así no puedo correr

- Claro, pretenden impedir que huyamos para apresarnos – dijo Amy – Voy a intentar tumbarlos otra vez

- ¡Amy, no lo hagas! – dijo Knuckles – tenemos que seguir hacia la nave

- ¡Pero tú no puedes correr en ese estado! – dijo Amy

- Espera, yo le ayudaré – dijo Cream – agárrate a mi mano

Amy siguió corriendo mientras Cream llevó a Knuckles volando. El grupo de robots seguía persiguiéndoles. Chris volvió a lanzarles otra andanada, pero le sorprendió ver que las estaban esquivando casi con toda facilidad. Únicamente uno o dos disparos les acertaron, pero ninguno hizo que se cayesen.

- ¿Cómo es posible? – dijo Chris – Parece como si se hiciesen mas fuertes cada vez que caen

El grupo apenas estaba a cien metros del Tifón Azul, pero los robots se les estaban acercando rápidamente. Amy estaba cansada de tanto correr, y Cream casi no podía volar cogiendo a Knuckles

- ¡Así no podemos seguir! – dijo Knuckles – No podremos llegar al Tifón Azul antes de que nos alcancen

- No… no puedo seguir volando – dijo Cream con tono de cansancio – lo siento mucho, Knuckles

Cream aterrizó suavemente en el suelo, depositando con cuidado a Knuckles

- ¡Nos alcanzan y no puedo luchar! ¡Estamos perdidos! – dijo Knuckles agarrándose la pierna

Todo parecía perdido. El primero de los robots estaba a solo unos metros apuntando con su arma cuando una ráfaga azul lo tumbó al suelo

- ¡Sonic! – gritó Amy ilusionada

Un erizo azul sonriente y una eriza amarilla estaban delante del grupo

- Hola ¿Me echabais de menos? – dijo Sonic

- ¡Ahí va eso, Sonic! – dijo Chris lanzándole un anillo desde el Tornado X

Sonic agarró el anillo y desprendió un brillo dorado. Utilizó su Spin Dash para lanzarse contra el grupo de robots, tumbándolos a todos al suelo. Pero el grupo no tardó en volver a levantarse

- ¡Rápido, mi medallón! – gritó Sonic

Amy sacó el medallón y se lo lanzó a Sonic. Éste se lo colgó del cuello. Entonces lo tocó suavemente con los dedos y emitiendo un brilló hizo salir de él una guitarra morada. Sonic se puso a tocarla y de los pistones salieron unos rayos que al impactar con los robots, los destruyó. Bastaron unos segundos para que todos los robots saltaran en pedazos.

- Espero que esto baste para destruirlos – dijo Sonic

Entonces se volvió al grupo y dijo:
- ¿Estáis todos bien?

Todos dijeron que sí, excepto Amy, que no dijo nada y miraba a Sonic muy enfadada

- ¿Amy? – preguntó Sonic

- ¡Pero bueno! – gritó Amy furiosa – ¿se puede saber por qué te fuiste? ¡Y nosotros enfrentándonos a mil peligros mientras tú andabas por ahí! ¡Y ahora apareces así, como si nada! ¡¿Y quién es esa?! – gritó señalando a Merna

- P… pero Amy, yo… – dijo Sonic asustado

- ¡He estado muy preocupada por ti! – gritó Amy mientras le empezaban a salir lágrimas de los ojos – ¡Todo lo que has pasado! ¡Y nunca me lo contaste! ¡Y ahora estás aquí, salvándonos una vez más! ¡Creo que nunca he sido tan feliz!

Y Amy se puso a llorar abrazando a Sonic con tanta fuerza que parecía que lo iba a estrangular

- Por cierto – dijo Knuckles – ¿De donde sales?

- Es una historia muy larga – respondió Sonic – y será mejor que os la cuente a bordo del Tifón Azul. Vamos, te ayudaré a caminar

Mientras, no muy lejos de allí, Sleet los observaba, mientras su compañero ya había recobrado el conocimiento

- ¡Por fin aparece! – gritó Dingo furioso apretando los puños – ¡Déjame que acabe con él!

- ¡No! – dijo Sleet tratando de contener a su compañero

- ¡Déjame! – gritó Dingo con más fuerza intentando librarse de él

- ¡Te he dicho que te estés quieto! – dijo Sleet sacando de su bolsillo un mando a distancia y pulsando un botón

Al momento, Dingo se transformó en una piedra

- ¿Por qué has hecho eso? – preguntó Dingo enfurecido

- ¡Porque son más que nosotros, estúpido! – dijo Sleet sin dejar de observar a Sonic y a los demás –. El erizo azul está con ellos y por si fuera poco dispone de su arma, así que no podemos hacer nada, de momento. Nosotros solos no podemos. Necesitaremos refuerzos.

Continuara....
Proximo capitulo: Odisea del futuro